En 2027, dos científicas argentinas viajarán a bordo de un vuelo suborbital para estudiar algo nunca investigado: cómo la microgravedad afecta la menstruación. La misión, llamada Operation Period-01, es la primera en abordar este tema, un área que hasta ahora no ha sido priorizada en la exploración espacial. La iniciativa es fruto del trabajo de Manju Bangalore y Priya Abiram, ingenieras y astronautas en formación que, con el apoyo de Virgin Galactic y Redshift, buscan llenar un vacío en la ciencia.

Desde el comienzo de la era espacial, en la década de 1960, se han estudiado muchos efectos de la microgravedad sobre el cuerpo humano. Se analizó cómo afecta a la densidad ósea, la atrofia muscular o la salud mental, pero nunca se consideró el impacto en algo que afecta a la mitad de la población: la menstruación. Aunque algunas mujeres han experimentado menstruación en el espacio sin problemas, no existen estudios rigurosos que confirman lo que ocurre en condiciones de microgravedad. «Es una brecha que nunca debió haberse abierto», sostienen Bangalore y Abiram.

La investigación busca comprender si la microgravedad altera la regulación hormonal, la formación de coágulos o la gestión de residuos durante el ciclo menstrual. Según datos históricos, mujeres que han viajado al espacio no han presentado complicaciones operativas, pero estos registros son anecdóticos y no ofrecen respuestas cuantitativas. «Lo que sabemos es frágil», explican las científicas. La falta de datos impide diseñar estrategias para garantizar la salud de las futuras astronautas, especialmente en misiones de larga duración como las a Marte.

La misión Operation Period-01 no solo abordará la salud física, sino también aspectos psicológicos y logísticos. Por ejemplo, cómo gestionar la higiene en el espacio o si los síntomas como el dolor o el cansancio se intensifican. Los resultados podrían influir en el diseño de protocolos para misiones futuras, asegurando que las mujeres tengan condiciones adecuadas para su bienestar. «Queremos que el espacio sea inclusivo», subraya Abiram.

El estudio, que se lanzará en 2027, podría marcar un hito en la inclusión de la salud femenina en la ciencia espacial, abriendo la puerta a una mayor visibilidad de temas que afectan a la mitad de la humanidad.