Temperaturas extremas alteran la toma de decisiones, según estudio internacional
Calor intenso empeora decisiones clave, según análisis científico
Un estudio revela que las noches tórridas, no los días calurosos, afectan más la capacidad de juicio. La privación de sueño durante las temperaturas superiores a 25°C reduce la capacidad de evaluar riesgos económicos y tomar decisiones racionales.
Cuando el termómetro supera los 25°C en la noche, el cerebro entra en una zona de mayor riesgo para la toma de decisiones. Un análisis del Monash Business School, en colaboración con la Encuesta de Vida Familiar de Indonesia, arrojó que la privación de sueño en esas condiciones reduce la eficacia cognitiva, especialmente en tareas matemáticas que requieren calcular riesgos. La conclusión es clara: no es el calor diurno, sino las noches calurosas que más impactan en la capacidad de evaluación racional.
La investigación destacó que las decisiones cotidianas, como ahorrar dinero en lugar de comprar compulsivamente, se ven afectadas cuando el cuerpo no recupera el descanso necesario. «La privación de sueño altera la función ejecutiva y el control de impulsos», explica el estudio. Esto implica que en momentos de estrés térmico, las personas pueden tomar elecciones que, aunque parecen insignificantes, generan consecuencias a largo plazo.
El impacto social es aún más significativo. Los hogares de menores ingresos sufran más el disconfort térmico, ya que el aire acondicionado es un lujo para muchos. Estos grupos, al no poder regular la temperatura en sus hogares, enfrentan un doble desafío: el calor y la falta de herramientas para mitigarlo. «Las olas de calor se vuelven más frecuentes y intensas, lo que agrava la situación», remarca el equipo investigador. Esta realidad se refleja en regiones como el norte de Argentina, donde las temperaturas extremas son comunes en verano, pero también en otras zonas con similares condiciones climáticas.
El análisis también pone en evidencia una tendencia global: el aumento de la temperatura media y la frecuencia de olas de calor afectan a sectores vulnerables. «Esto no es un problema puntual, sino una crisis que ya está aquí», afirma el estudio. La recomendación final es simple: tomar conciencia del momento. Si el termómetro marca más de 25°C durante la noche, es mejor evitar decisiones importantes, ya sea para no invertir en una compra impulsiva o para planificar inversiones. La ciencia, en este caso, pone un aviso: no eres tú, es el termómetro.
La investigación advierte que las noches calurosas, no los días, son el factor clave para la reducción de la capacidad cognitiva. Esta alerta es especialmente relevante en regiones como el norte argentino, donde los veranos son extremos y los hogares de menores ingresos enfrentan un doble impacto. La clave está en priorizar el descanso y evitar decisiones críticas cuando el cuerpo no recupera su ritmo normal.
Compartir nota