La empresa británica Dyson, conocida por sus aspiradores de alta tecnología, enfrenta una profunda reestructuración estratégica tras 20 años de desarrollo de su primer robot. Will Kerr, vicepresidente de nuevos productos, explicó que «nunca dejamos de perfeccionarlo» durante una entrevista en su sede de Singapur. La compañía, que en 2025 facturó 6.130 millones de libras, busca escapar de la dependencia de un solo producto y recuperar su dinámica operativa.

En un mercado saturado de marcas y competencia, Dyson enfrenta desafíos como la caída del 49% en beneficios en 2024, pese a récords de ventas. Aunque logró recuperar parte de su liquidez el año pasado, su facturación aún no alcanza los niveles de 2023. Kerr destacó que el foco en innovación y diversificación es clave para evitar la estancación. «Queremos ser más ágiles y reducir la dependencia de un único producto», dijo, resaltando la importancia de mantener el núcleo tecnológico que la hizo destacar.

El I+D sigue siendo el motor de Dyson, pero ahora opera a dos velocidades. Mientras desarrolla productos premium como su famoso aspirador sin cables, la empresa también explora tecnologías emergentes. Kerr mencionó que la sede de Singapur es el epicentro de pruebas y desarrollo, aunque parte del I+D sigue en el Reino Unido. «Nuestra ventaja es la capacidad de hacer prototipos rápidos y lanzar innovaciones antes que la competencia», explicó. Sin embargo, la diversificación sigue siendo un desafío, ya que Dyson se mantiene como una empresa de nicho en electrodomésticos de lujo.

A pesar de los desafíos, Dyson mantiene su liderazgo en investigación tecnológica. En 2025, lanzó 13 nuevos productos, más que en cualquier año anterior, lo que refleja su compromiso con la innovación. Kerr subrayó que la clave para el futuro está en equilibrar la tradición y la modernidad: «El robot sigue siendo nuestra base, pero también queremos explorar otros campos como la sostenibilidad y la automatización». La empresa, ahora con 14.000 empleados globales, sigue apostando por el I+D propio, aunque reconoce que la escalabilidad operativa es un obstáculo.

Dyson enfrenta un momento de transición crucial, con desafíos en su modelo tradicional pero una clara visión de futuro. Su apuesta por la diversificación y la tecnología sostenible podría definir su relevancia en un mercado cada vez más competitivo. La empresa, que no descarta nuevos proyectos en áreas como la automatización, sigue siendo un referente en innovación, aunque debe encontrar nuevas fórmulas para crecer sin perder su esencia.