Los salarios de los juniors enfrentan una caída acelerada. ¿Es la IA el culpable?
La IA no es el único culpable de la caída salarial de los juniors
Un estudio revela que el desempleo en profesiones expuestas a la IA afecta especialmente a jóvenes de 22 a 25 años. Aunque la tecnología sustituye tareas rutinarias, el impacto se combina con factores económicos tradicionales.
El salario de los empleados jóvenes en Argentina atraviesa una crisis silenciosa. Un estudio del Stanford Digital Economy Lab, publicado a fines de 2025 y actualizado en un dashboard, muestra que desde 2022 los puestos de 22 a 25 años en profesiones expuestas a la inteligencia artificial (IA) caen un 4% anual. En contraste, la misma categoría de trabajos registra un crecimiento en personas mayores de 30 años. Empresas como Coinbase y Salesforce ya lo confirmaron: la IA no solo reemplaza, sino que acelera la reducción de empleos en etapas iniciales.
Pero el análisis no termina ahí. El estudio destaca una diferenciación clave: la IA no borra trabajo humano en general, sino tareas específicas. «Escribir código, contestar tickets o redactar un borrador son roles que el algoritmo reemplaza», explica el informe. En cambio, funciones como revisar, verificar o apoyar decisiones siguen en demanda. Esto sugiere que la tecnología no elimina empleos, sino que redistribuye su enfoque.
El impacto no es nuevo, pero la velocidad es sorprendente. «Antes de que existiera ChatGPT, ya se registraba una suba en el desempleo juvenil», afirma el informe citando un reporte de la OCDE. Esto desarma la idea de que la IA es el único responsable. En 2001, por ejemplo, se culpó a la deslocalización china de un parón laboral, pero en realidad los tipos de interés estaban en ascenso. Cuando bajaron, la contratación volvió a crecer, y el debate sobre India persistió. Hoy, la situación parece mezclar dos factores: la automatización y ciclos económicos más tradicionales.
El desafío es entender qué parte de la caída salarial es irreversible. Aunque la IA no reemplaza todo, su influencia en tareas de iniciación profesional es clara. «Un becario que responde mal tickets durante meses o lo hace bien pero necesita ayuda no está perdiendo el tiempo: está aprendiendo», señala el estudio. Esto sugiere que la tecnología no elimina empleos, sino que modifica la forma en que se desempeñan. La clave será adaptarse a ese nuevo modelo, donde la eficiencia tecnológica se combina con la necesidad de habilidades humanas.
La IA no es el único factor en juego, pero su impacto en tareas rutinarias de jóvenes profesionales es significativo. Aunque el desempleo juvenil ya crecía antes de su llegada, la tecnología acelera la transformación laboral. La respuesta no es solo tecnológica, sino una revisión de cómo se estructura el mercado de trabajo.
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