El Presidente Javier Milei y su gabinete diseñaron un operativo de seguridad detallado para el festejo de la Selección Argentina tras la final contra España, priorizando la protección de Lionel Messi. Según fuentes oficiales, el plan incluye medidas que van desde la escolta de los jugadores hasta la organización de espacios controlados para evitar aglomeraciones. El proyecto, elaborado en secreto con la comitiva argentina en Estados Unidos, busca equilibrar la celebración con la seguridad pública, un desafío que ha marcado varios torneos.

Una de las propuestas clave es la instalación de un escenario en el balcón de la Casa Rosada, en el que se espera que los jugadores se presenten sin funcionarios ni políticos, solo para los hinchas. El Ejecutivo ofrece vehículos oficiales, helicópteros y el helipuerto presidencial en la avenida La Rábida, a 200 metros del balcón, para garantizar la proximidad de los futbolistas al lugar central de la celebración. Esta opción busca evitar la peregrinación desde el aeropuerto de Ezeiza, que en anteriores ediciones generó caos en las calles de Buenos Aires.

Otra alternativa propuesta es la concentración en el Obelisco, con un operativo policial integrado por fuerzas federales, porteñas y bonaerenses. El escenario estaría montado bajo estricta vigilancia para prevenir incidentes, especialmente en un contexto de tensión social y protestas recurrentes. La decisión de Milei se inscribe en una estrategia para mantener el orden público, pero también para resaltar la importancia de Messi como figura clave, tanto dentro del fútbol como en la cultura argentina.

El operativo también incluye una evaluación del momento de la celebración. Se discutió la posibilidad de festejar el lunes, en lugar del domingo, para evitar el caos del fin de semana y reducir la presión en la capital. Sin embargo, la opción final dependerá de la disponibilidad de los jugadores y la coordinación con las autoridades locales. Aunque el gobierno minimiza el riesgo, el escenario de un error en el protocolo —como el incidente de offside que generó críticas— sigue siendo un punto de atención.

La decisión refleja el peso de Messi en la agenda del Ejecutivo y la complejidad de organizar un evento masivo en un contexto de tensión social. El operativo busca combinar simbología y seguridad, pero el riesgo de errores sigue siendo un factor crítico en la planificación.