**Un aumento táctico de la presencia estadounidense**

Según fuentes anónimas consultadas por Politico, Estados Unidos ha incrementado su presencia de inteligencia en Cuba como parte de una estrategia para presionar al gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel. El movimiento, que incluye el envío de agentes y recursos, surge en medio de una crisis humanitaria sin precedentes en la isla, marcada por escasez de medicamentos, alimentos y servicios básicos. Las fuentes, que operan bajo el anonimato para evitar represalias, describen el despliegue como un paso «clave» para abrir el camino a acciones más radicales, aunque sin confirmar planes concretos de intervención militar.

**Un contexto de enemistad y operaciones clandestinas**

La relación entre Estados Unidos y Cuba ha estado marcada por tensiones ideológicas desde el momento en que Fidel Castro tomó el poder en 1959. Durante décadas, ambos países han llevado a cabo operaciones de inteligencia en el territorio del otro, un patrón que se reactiva en la actualidad. La presencia estadounidense en la isla se vio mermada en 2019 tras los incidentes del «Síndrome de La Habana», donde se reportaron efectos de exposición a ondas de radiofrecuencia. Sin embargo, el gobierno de Donald Trump redujo el personal de la Embajada, lo que generó una brecha que ahora parece estar siendo llenada con nuevas medidas. La crisis actual, con su descontento popular y la presión por reformas, ha convertido a Cuba en un blanco prioritario para las acciones de Washington.

**Estrategias que podrían incluir operaciones clandestinas**

Las fuentes mencionadas por Politico sugieren que el incremento de la presencia estadounidense podría tomar múltiples formas, desde operaciones militares directas hasta esfuerzos para influir en funcionarios o ciudadanos cubanos. Uno de los entrevistados evitó detallar qué agencias participan, pero una segunda persona lo describió como una «aumento de la presencia» de la CIA en la isla. Este despliegue, sin embargo, no se limita a la inteligencia: se ha rumorado que podrían haber intentos de movilizar a sectores críticos de la sociedad cubana contra el régimen. La escalada de tensiones, que incluye sanciones y medidas diplomáticas, refleja una estrategia de doble frente: presionar al gobierno mientras se fomenta la desestabilización interna.

La intensificación de la presencia estadounidense en Cuba, bajo el velo de operaciones de inteligencia, resalta la complejidad de la crisis actual. Mientras el gobierno cubano enfrenta desafíos humanitarios críticos, Estados Unidos sigue explorando caminos para influir en su sistema político. La situación, marcada por una larga historia de tensiones, ahora se ve impregnada de una posible confrontación que podría tener consecuencias en la región.