Escalada de hostilidades entre EE.UU. e Irán tras nuevas incursiones y amenazas de Trump
EE.UU. lanza nueva ola de ataques contra Irán tras reanudación de hostilidades
Estados Unidos intensificó bombardeos en el Golfo Pérsico tras el ataque a petroleros de Emiratos Árabes Unidos. Trump mencionó la posibilidad de un acuerdo, pero la tensión sigue en aumento.
A primeras horas del martes, el Ejército de Estados Unidos en Oriente Medio (Centcom) confirmó la ejecución de «una tercera noche consecutiva de ataques contra Irán», luego de que el presidente Donald Trump anunciara en un mensaje en redes que «vamos a golpear fuerte esta noche y mañana». Los bombardeos, según el comunicado, buscan «imponer un costo elevado» al ejército iraní y limitar su capacidad de atacar a civiles. El foco se centra en la región del estrecho de Ormuz, donde se registraron explosiones cerca de Bandar Abás, puerto clave para el tránsito de hidrocarburos.
La ofensiva estadounidense coincidió con la denuncia de los Emiratos Árabes Unidos, aliados de Washington, de que Irán había atacado dos petroleros en el estrecho, causando la muerte de un tripulante y heridas a ocho. El incidente elevó el nivel de tensión en una zona ya convulsa tras meses de confrontaciones. «Los ataques contra nuestra flota son una violación del derecho internacional», declaró un portavoz de Abu Dhabi, reforzando la postura de Washington de que Teherán prioriza «acciones terroristas» sobre negociaciones.
Trump, en un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, no solo reafirmó el apoyo al bloqueo de puertos iraníes, sino que también anunció la «tomada de control» del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial. «Queremos cobrar una remuneración equivalente al 20%», afirmó el mandatario, en un tono que mezcla retórica belicista y negociación. Sin embargo, en declaraciones posteriores en la Casa Blanca, Trump sostuvo que «un acuerdo con Irán sigue siendo posible», un equilibrio entre dureza y diplomacia que deja abierta la incertidumbre.
La escalada refleja un contexto de confrontación acelerada: apenas una semana antes, los Guardianes de la Revolución, ejército ideológico iraní, habían informado de ataques contra bases estadounidenses en Jordania, Bahrein y Kuwait. Estos incidentes, combinados con la retórica de Trump y las acciones de Washington, sugieren una polarización que podría afectar a la región y a las economías globales, especialmente considerando la importancia del Golfo Pérsico en el suministro de petróleo.
Los ataques a Irán intensifican el conflicto en una zona estratégica, donde el control del estrecho de Ormuz tiene implicaciones globales. Mientras Washington busca limitar la influencia iraní, Teherán sigue reclamando «respeto por su soberanía», poniendo en juego un escenario donde la diplomacia y la violencia compiten por definir el futuro regional.
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