La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, exigió este miércoles la liberación del oro «retenido» en el Banco de Inglaterra, en un gesto que busca garantizar recursos para la reconstrucción tras los recientes terremotos. En una transmisión del canal estatal VTV, Rodríguez afirmó que «ese oro es de nuestro pueblo» y debe destinarse «a atender las consecuencias trágicas» de los sismos que dejan al menos 3.81 decesos. Los movimientos telúricos, que sacudieron el país a fines de junio, han reducido hasta cuatro puntos las previsiones de crecimiento del año, que inicialmente oscilaban entre un 4% y un 8%.

El gobierno de Maduro, que apenas comenzaba a recuperar su economía tras la captura de su mandatario en enero, ahora enfrenta una crisis humanitaria y material. Desde el 24 de junio, cuando los terremotos de 7,2 y 7,5 grados destruyeron infraestructuras y dejaron más de 16.700 heridos, las prioridades se han desviado. La atención se centra en aliviar a las 17.900 personas sin hogar, muchas de las cuales se encuentran en campamentos improvisados. Rodríguez destacó que el país «se encaminaba hacia un futuro prometedor», pero la magnitud del desastre ha frenado ese avance.

En el contexto de una reconstrucción compleja, la mandataria interina exigió el cese de las sanciones internacionales y el desbloqueo de recursos necesarios para la recuperación. En una llamada con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, Rodríguez insistió en la necesidad de liberar «recursos bloqueados» que, según ella, permitirían «recuperar la infraestructura afectada y reconstruir las zonas devastadas». La petición se suma a la solicitud previa al rey Carlos III, un gesto que refleja la urgencia de un apoyo internacional.

El desafío no solo es económico, sino también social. Mientras se realizan tareas de rescate y remoción de escombros, el gobierno debe equilibrar la gestión de una crisis humanitaria con la reactivación de la economía. Rodríguez destacó que Venezuela «tiene recursos con qué recuperarse», pero el descontrol inflacionario y la escasez de divisas complican la tarea. En un contexto de tensión internacional, el país busca apoyos que le permitan convertir el dolor de los terremotos en una oportunidad para reafirmar su autonomía.

La presión por recursos para la reconstrucción obliga al gobierno a recurrir a alianzas internacionales, mientras el sufrimiento de miles de afectados sigue en el centro del debate. La recuperación dependerá de la coordinación entre emergencias humanitarias y políticas económicas.