Una nueva encuesta nacional, liderada por la consultora Proyección y publicada este domingo, revela un empate inédito entre los candidatos más probables del balotaje presidencial de 2027: el presidente Javier Milei (Libertad Avanza) y el gobernador Axel Kicillof (Justicialismo). El sondeo, realizado entre el 1 y el 10 de julio con un margen de error de 2,3%, arroja resultados que alimentan la incertidumbre sobre el futuro político del país.

El estudio, encabezado por el analista Manuel Zunino, destacó una brecha significativa entre las preferencias de los partidos. Aunque Milei sigue liderando con un promedio de 35% de intención de voto, el 25% de los encuestados apunta a Kicillof. Esta situación, sin embargo, no refleja un consenso claro, ya que algunos sondeos menores colocan a la oposición en el primer lugar con un 7% de ventaja. La falta de consenso amplía las dudas sobre la viabilidad de un escenario de enfrentamiento directo entre los dos líderes.

Los datos económicos destacan como un eje clave del análisis. El 49,1% de los encuestados identificó «bajos ingresos personales y familiares» como su principal preocupación, mientras el 72% aseguró que su situación económica «empeoró en los últimos meses». Un 78,7% calificó como «peor» la situación general de los argentinos, lo que pone de manifiesto una desafección hacia las políticas económicas del gobierno actual. La crisis financiera se siente especialmente en las familias: el 23,6% declaró haber pedido plata a familiares o amigos, y el 13,1% recurrió a los bancos.

A pesar de estos desafíos, el Gobierno mantiene su confianza. Un 42,7% de los encuestados considera que la administración tiene la capacidad para resolver los problemas del país, aunque ese porcentaje se reduce al 32,3% en cuanto a si el rumbo actual es «correcto». Esta ambivalencia refleja una población dividida entre la necesidad de estabilidad y la frustración por la crisis económica.

El sondeo resalta la fragilidad de la situación política y económica en Argentina, con un escenario en el que los candidatos a la presidencia enfrentan desafíos complejos. La incertidumbre sobre el balotaje de 2027 se ve potenciada por las diferencias en las proyecciones y la creciente desconfianza en las políticas públicas. La falta de una mayoría clara en la encuesta sugiere que la batalla electoral podría ser más prolongada y estratégica que una simple confrontación entre los dos principales actores.