La riqueza global creció un 10,8% en 2025, según reporte de UBS.
España ya tiene más de un millón de millonarios, pero el crecimiento global es récord
Según el último Informe de Riqueza Global, el planeta sumó 2.680 nuevos millonarios diarios. España se ubica entre los países con mayor crecimiento patrimonial, impulsado por tecnología, bolsa y vivienda.
El boom de la riqueza global y los nuevos millonarios
Cada año, miles de personas en España cruzan una frontera invisible: se convierten en millonarios. Ya no solo por herencias o sucesos aislados, sino por factores como salarios elevados, revalorización de viviendas o inversiones en sectores en crecimiento. El último Informe de Riqueza Global de UBS revela que en 2025 la riqueza mundial subió un 10,8%, un avance récord desde 2017. Esto significa que, en 12 meses, casi un millón de personas superaron el umbral del millón de dólares de patrimonio, a razón de 2.680 nuevos ricos al día. La cifra supera al 4,6% registrada en 2024, y se suma a tres años consecutivos de crecimiento.
¿Por qué sube tanto la riqueza?
El avance de la riqueza global está ligado a factores como los buenos rendimientos de la bolsa, la fiebre por la inteligencia artificial y el sector inmobiliario. Según el informe, los mercados de los 56 países analizados mostraron un dinamismo en la construcción de patrimonio. La tecnología, en particular, se convirtió en un motor clave. Empresas en el sector atraen inversiones, generan empleo y elevan el valor de activos. En ese contexto, los países con economías dinámicas como Estados Unidos y China lideraron el crecimiento de nuevos millonarios. España, aunque no en el primer puesto, sigue siendo un actor relevante en esta dinámica.
España, entre los países con más nuevos ricos
España se ubicó entre los países con mayor número de nuevos millonarios en 2025. Según el informe, el país sumó 320.000 personas que superaron el millón de dólares de patrimonio. Esto lo convierte en uno de los principales actores en la expansión del club de los millonarios. La combinación de un sector inmobiliario en auge, salarios elevados y la afluencia de inversiones extranjeras contribuyeron al avance. Sin embargo, el país sigue lejos de países como Estados Unidos, que sumó 440.000 nuevos ricos, o China, con un incremento significativo. La concentración de riqueza en España sigue siendo un tema de debate, ya que el 1,1% más rico controla casi la mitad de la riqueza mundial.
El impacto de la tecnología en el patrimonio
La inteligencia artificial y el sector tecnológico se han convertido en piezas clave para el crecimiento patrimonial. Empresas como las de ciencia de datos y software generan empleo, valoran sus activos y atraen inversores. En España, sectores como el fintech y la digitalización han permitido a individuos y pequeñas empresas acceder a nuevos canales de riqueza. Además, el acceso a tecnología a nivel personal ha facilitado que más personas inviertan en activos digitales o en bienes raíces. Esta tendencia no solo beneficia a grandes corporaciones, sino también a individuos que buscan diversificar su patrimonio en un entorno económico volátil.
¿Qué implica este crecimiento para la economía?
El incremento de millonarios no solo refleja un fenómeno global, sino que también tiene implicaciones en la distribución de la riqueza. Mientras que el 1,1% más rico controla casi la mitad de la riqueza mundial, el resto de la población enfrenta desafíos como la inflación, el costo de vida y la desigualdad. En España, la situación no es distinta. Aunque el número de millonarios aumenta, la mayoría de la población vive con salarios que no alcanzan para mantener el estatus de riqueza. Esto plantea preguntas sobre la sostenibilidad del modelo económico actual y la necesidad de políticas que promuevan una distribución más equitativa.
El fenómeno de la riqueza global y el auge del club de los millonarios en España refleja una dinámica que combina factores económicos, tecnológicos y geopolíticos. Aunque el crecimiento patrimonial es notable, el desafío sigue siendo cómo equilibrar ese avance con una distribución más justa de recursos. En un contexto donde la tecnología sigue impulsando el enriquecimiento, las políticas públicas tendrán un rol clave para evitar que la brecha entre ricos y pobres se agrande aún más.
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