Incendios forestales en EE.UU. destruyen áreas equivalentes a 1.400 campos de fútbol
Estados Unidos enfrenta incendios forestales que destruyen más de 700.000 hectáreas
Unos 90 focos activos, liderados por Oregón y California, han calcinado terrenos en condiciones extremas. La sequía y altas temperaturas impulsan la crisis.
Este lunes, más de 90 incendios forestales continúan activos en Estados Unidos, arrasando más de 700.000 hectáreas de bosque y vegetación, según datos del Centro Nacional Interagencial de Incendios. El oeste del país, especialmente Oregón, sufre las mayores pérdidas, con 21 focos que han destruido casi 134.000 hectáreas. Las llamas, alimentadas por la sequía y temperaturas extremas, han convertido en una prioridad la lucha contra el fuego.
En la región, el estado de California registra 33.000 hectáreas quemadas, seguido de Minnesota y Washington. En el este, Florida sufre el impacto más grave, con más de 11.005 hectáreas destruidas y 22 incendios activos. La cifra total de incendios registrados este año supera las 41.984, la mayor cantidad en una década, según el mismo organismo. Las autoridades estiman que la combinación de sequía, vientos fuertes y olas de calor prolongadas han generado condiciones ideales para el avance de los focos.
Las autoridades despliegan un esfuerzo masivo para controlar la situación: 25.310 bomberos, 565 dotaciones, 1.501 camiones y 141 helicópteros trabajan en la extinción de los focos. Sin embargo, el riesgo persiste, ya que zonas como Wisconsin, Michigan, Texas y Idaho enfrentan alertas por sequía o tormentas eléctricas. La lucha contra los incendios no solo implica la coordinación entre equipos locales y federales, sino también la movilización de recursos humanos y técnicos, lo que genera un desgaste constante en los bomberos.
La tragedia se vuelve personal en momentos de crisis: este fin de semana, un bombero forestal murió en el incendio de Knowles, en Colorado, tras sufrir quemaduras. El fallecimiento de Nathan Matthews, de 43 años, suma a los tres bomberos ya fallecidos en el mismo foco, que fue extinguido a finales de junio. Este incidente refleja la peligrosidad de los fuegos y el costo humano de la lucha contra ellos. Mientras tanto, la comunidad de bomberos sigue alerta, ya que el desafío no se detiene con la extinción de un foco.
La muerte de Nathan Matthews resalta el riesgo de la labor de los bomberos, mientras que las autoridades preparan operativos para prevenir nuevos focos en regiones bajo alerta. El impacto ambiental y humano de la crisis sigue en ascenso.
Compartir nota