Anthropic anunció el viernes que el Departamento de Comercio le exigió desactivar abruptamente los modelos Fable 5 y Mythos 5 para todos sus clientes no norteamericanos. La empresa justificó la medida como «necesaria para garantizar el cumplimiento», aunque no detalló el alcance exacto de las restricciones. Empleados extranjeros de la compañía también quedaron afectados.

La orden, según una fuente anónima, refleja la tensión habitual entre Anthropic y las autoridades federales. Esta decisión marcó un nuevo hito en la relación entre la empresa y el gobierno, al ser uno de los pocos casos donde autoridades dictan directamente cómo debe operar una tecnología.

La medida se suma a una serie de acciones anteriores de la administración Trump, que en marzo criticó a Anthropic por potenciales riesgos en su uso militar. Ahora, las restricciones afectan no solo a países como China, sino también a aliados como Canadá o el Reino Unido.

Esta limitación podría retrasar el desarrollo tecnológico de Anthropic, que junto con OpenAI es una de las empresas líderes en IA. Los efectos son inciertos, pero el gobierno norteamericano insiste en que la seguridad nacional es prioridad, incluso si eso implica restringir el acceso a tecnologías avanzadas.

La decisión refleja una creciente regulación global sobre la IA, pero deja en claro el impacto negativo en empresas que operan en múltiples frentes geopolíticos. Anthropic enfrenta un desafío sin precedentes para mantener su liderazgo en un contexto cada vez más controlado.