Un grupo de estudiantes rurales mendocinos logró un reconocimiento internacional por un proyecto ecológico.
Estudiantes mendocinos ganan concurso ambiental con propuesta para embellecer su comunidad.
La Escuela Nicolás Luna de General Alvear, en Mendoza, fue la única institución argentina que recibió el premio Smart Green Planet. El proyecto, desarrollado por alumnos de 17 y 18 años, busca mejorar el parque local con enfoque ecológico.
Un grupo de estudiantes de la Escuela Nicolás Luna, ubicada en el distrito Alvear Oeste de la provincia de Mendoza, fue reconocido en el concurso internacional Smart Green Planet por una propuesta que combina educación ambiental y mejora urbana. El proyecto, realizado por adolescentes entre 17 y 18 años, busca embellecer el parque de su pueblo con acciones sostenibles, uniendo historia, geografía y conciencia ecológica.
La iniciativa nació en el aula como parte de un proyecto integrador de historia y geografía, en el marco de la metodología Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) promovida por la Dirección General de Escuelas de Mendoza. Los alumnos, muchos de ellos originarios de fincas rurales, identificaron en su trayecto diario hacia la escuela problemas como la contaminación y el desorden en espacios públicos. «Vimos que las acequias, los canales de riego y las calles tenían desechos que no se reciclaban», explica Daniela Gómez, docente de la escuela.
La docente destacó que el trabajo no solo abordó el impacto histórico de la agricultura y la industrialización en la región, sino que también buscó aplicar esa reflexión a la realidad actual. «Los chicos no querían quedarse solo en lo histórico, sino que transformaran lo que observaron en soluciones concretas», dice. La propuesta ganadora incluyó ideas como la instalación de contenedores de reciclaje y la creación de huertos comunitarios en el parque, con el objetivo de involucrar a toda la comunidad en prácticas sostenibles.
La escuela, ubicada en el corazón del área rural de La Marzolina, tiene una población estimada en 417 habitantes según el Censo del 2010. Gómez mencionó que la comunidad local se involucró activamente en el proyecto, lo que refleja el interés por un enfoque que prioriza tanto la educación como la mejora de la calidad de vida. «Ser la única escuela argentina reconocida en este concurso es un orgullo, pero más allá de eso, queremos que este proyecto sirva como inspiración para otros», aseguró.
El éxito del proyecto no solo resalta la creatividad de los estudiantes, sino también el rol de la educación en la generación de soluciones locales con impacto regional. La propuesta, que combina historia y acción, podría convertirse en un modelo para escuelas rurales que buscan integrar el cuidado ambiental en sus prácticas diarias.
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