El fallecimiento de una religiosa que marcó el camino

La hermana María Fe, religiosa de las Hermanas Adoratrices Sacramentinas No Videntes, falleció en el Cottolengo Don Orione de Claypole. La noticia fue confirmada por la Diócesis de Lomas de Zamora, que resaltó su compromiso con la fe y la atención a las necesidades de los vecinos. El coto, ubicado en Almirante Brown, es un espacio de cuidado y espiritualidad para mujeres ciegas que eligieron el camino religioso.

Una vocación que nació en la oscuridad

Las Hermanas Adoratrices Sacramentinas No Videntes, a las que pertenecía la hermana María Fe, son una rama contemplativa de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad. Su fundación data de 1927, gracias a los pedidos de San Luis Orione, quien abrió las puertas de la vida religiosa a las mujeres ciegas. Esta congregación, con base en el Cottolengo Don Orione, combina la oración con la atención a personas en situación de vulnerabilidad, incluyendo discapacidad visual.

El impacto en la comunidad y el legado de las hermanas

La presencia de las Hermanas Adoratrices en Claypole no solo se limita a su labor espiritual. Durante décadas, han sido una referencia para familias en situación de dificultad, ofreciendo apoyo emocional y material. En la Diócesis de Lomas de Zamora, se mencionó que la hermana María Fe fue una figura de inspiración para muchas, especialmente entre las mujeres que buscan un camino de servicio y devoción. Su legado se mantiene en la continuidad de la obra que emprendieron hace más de un siglo.

La muerte de la hermana María Fe recuerda el esfuerzo de una congregación que, desde el siglo pasado, ha trabajado por la inclusión y el cuidado de quienes enfrentan desafíos. Su legado sigue vivo en el Cottolengo, donde siguen atendiendo a personas en necesidad, como testimonio de una vocación que trasciende el tiempo.