La Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) se manifestó enojada este lunes tras la decisión de la FIFA de levantar la suspensión de Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos, quien debía cumplir una fecha de penalidad tras ser expulsado en la eliminatoria anterior. La federación consideró que la medida viola el reglamento y puso en duda la interpretación del organismo mundial sobre el artículo 27 del Código Disciplinario. “No estamos defendiendo a la selección nacional, estamos defendiendo al fútbol”, destacó en un comunicado.

La controversia surge porque la FIFA justificó el indulto al señalar que el jugador no cometió una acción que justifique una sanción. Sin embargo, la RBFA argumentó que el reglamento del Mundial 2026, específicamente su artículo 10.5, establece que un jugador expulsado debe perder automáticamente el siguiente partido. “El artículo 66.4 del mismo código afirma que una tarjeta roja conlleva automáticamente la suspensión para el próximo encuentro”, recordó la federación, señalando que esta norma se aplicó en todos los casos anteriores en el torneo.

La decisión de FIFA generó reacciones inmediatas en el entorno del partido que se jugará en Seattle. El técnico de Bélgica, Rudi García, criticó la situación al afirmar: “No sabía que en la Copa del Mundo el 5 de julio es en realidad el día del partido. Creí que el 5 era el de la eliminatoria anterior”. La frase fue interpretada como un desplante indirecto a la FIFA y a la falta de claridad en el reglamento.

La RBFA no solo expresó su descontento, sino que también anunció que estudiará todas las opciones legales para proteger los derechos de los equipos y preservar el fútbol limpio. La federación aclaró que su postura no está orientada a perjudicar a Estados Unidos, sino a garantizar que el reglamento se respete en todos los casos. Esta situación podría tener consecuencias en el próximo enfrentamiento, donde Bélgica buscará una victoria en un partido clave para su clasificación.

La tensión entre la FIFA y la RBFA pone de relieve las dificultades para aplicar el reglamento en un torneo de alto impacto. Mientras se resuelve el conflicto, el partido entre Bélgica y Estados Unidos se encara como un punto de inflexión en la historia del Mundial 2026.