La AFA como defensora del proyecto de Infantino

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se alineó con Gianni Infantino en el marco de la controversia sobre la privatización de torneos internacionales. En un comunicado, la AFA destacó la «continuidad de las políticas que impulsaron el fútbol en todos sus niveles y disciplinas», una referencia explícita al rol del presidente de la FIFA tras la crisis de FIFA Forward Enterprise. La federación argentina, que ha sido clave en la negociación de derechos de transmisiones, vio en el plan una oportunidad para modernizar el modelo económico del fútbol global. Sin embargo, su apoyo no fue compartido por otros actores.

Conmebol y otros bloques se opusieron al proyecto

Conmebol, bloque que representa a Argentina, Brasil, Colombia y otros países de América del Sur, se posicionó claramente en contra de la privatización de los torneos organizados por la FIFA. En un comunicado, la confederación criticó el «modelo de desestabilización» que, según ella, amenaza la «institucionalidad» del fútbol. La postura de Conmebol se sumó a la de otros actores como la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y la Confederación de Fútbol de Asia (AFC), que también expresaron descontento con el plan. La crítica se centra en la pérdida de control sobre derechos de televisión y la posibilidad de que empresas privadas modifiquen los marcos institucionales del fútbol.

UEFA y Concacaf en el centro de la controversia

La UEFA, principal actor europeo en el fútbol, se mantuvo neutral en la discusión, pero su postura fue clave al rechazar colectivamente el proyecto de privatización. En un comunicado reproducido por varias federaciones, la UEFA destacó la importancia de «preservar la independencia institucional» de la FIFA. Por su parte, Concacaf, que representa a América del Norte, Centroamérica y el Caribe, también se abstuvo de tomar partido directo, pero su decisión de no participar en la privatización refleja un temor al impacto en los mercados locales. Ambas confederaciones han sido esenciales en la lucha por la protección de los derechos de transmisión, lo que las convierte en actores cruciales en el debate.

El debate sobre la privatización de los torneos de la FIFA sigue abierto, con federaciones divididas entre quienes apoyan la apertura a inversores privados y quienes temen por la pérdida de control. La decisión de la AFA y la postura de Conmebol marcan una brecha en las prioridades del fútbol global, mientras la UEFA y Concacaf buscan equilibrar intereses económicos y institucionales. El escenario no se resuelve pronto, pero el impacto en los modelos de negocio y la gobernanza del fútbol es inmediato.