La joven Mercedes Errapan, de 32 años, fue asesinada el miércoles alrededor de las 5 de la mañana en su hogar de Junín. Según cámaras de seguridad, Sebastián Daniel Bonafe, su padrino y acusado del crimen, esperó a que se fuera su pareja y entró a la casa donde la encontró. Le disparó en la cabeza y, minutos después, escapó con la nena de 7 años que vivía con ella. La mujer estaba embarazada y tenía una hija de 7 años.

Bonafe dejó en su casa una serie de cartas escritas a mano que detallaban el plan criminal. En una de ellas, escribió: «Matar a Mechi a las 7.30. Lo único que te pido es que cuides a la abuela y que la abuela me perdone por lo que voy a hacer». Las cartas, encontradas por policías durante un allanamiento de urgencia, revelaron su intención de secuestrar a la nena y amenazar a su pareja, Jonathan Videla, quien se había ido antes del ataque.

La comunidad de Junín vive en tensión desde el crimen. Vecinos mencionaron que Bonafe había mostrado comportamientos sospechosos en los días previos, como preguntas repetidas sobre la vida de la víctima. «Sí, era extraño que se interesara tanto por la nena», dijo un vecino. Las autoridades trabajan para rastrear su paradero, mientras que la madre de la nena, quien no se identificó, expresó en redes sociales su dolor: «Perdón A., perdón, nunca merecieron nada de lo que les tocó vivir. Las amo con toda mi alma».

El caso ha generado un impacto profundo en el distrito. La policía investiga los motivos del crimen, mientras que organizaciones de derechos humanos exigen una respuesta más contundente contra la violencia de género. La nena, ahora en custodia familiar, sigue bajo vigilancia policial. El caso sigue abierto, con la posibilidad de que Bonafe haya escapado hacia zonas vecinas, según fuentes oficiales.

La búsqueda de Bonafe continúa en Junín y zonas cercanas, mientras la comunidad conmemora la tragedia y rechaza la violencia de género. La nena, ahora protegida, sigue bajo atención policial tras el secuestro.