Guillermo Francos, ex jefe de Gabinete, analizó en LN+ la decisión del presidente Javier Milei de nombrar a Diego Santilli en ese cargo, destacando su «excelente calibración» para reconectar con las provincias. La elección, que surgió tras el escándalo del patrimonio de Manuel Adorni y su salida del Ejecutivo, marcó un giro en la estrategia del gobierno. «El Presidente quiere volver a la forma de trabajar con los gobernadores para conseguir acuerdos en un momento complejo», explicó Francos, comparando el rol que desempeñó durante la primera etapa del mandato.

El ex funcionario señaló que, durante su etapa, el Presidente enfrentó una «debilidad muy grande en el Parlamento» y necesitaba el apoyo provincial para impulsar reformas. «Ahora, tras la victoria legislativa de octubre, hay un bloque más consolidado, pero igual se necesita de los gobernadores para aprobar leyes importantes», dijo. Aunque no descartó tensiones en la relación con los intendentes, resaltó que Santilli, con su trayectoria en el PRO, representa una «opción estratégica» para mantener el diálogo.

Francia también evaluó el impacto del escándalo Adorni, que desgastó al gobierno durante cuatro meses. «El ex jefe de Gabinete y el Presidente consideraron que era el momento oportuno para cambiar», afirmó, subrayando que la decisión busca evitar una ruptura institucional. Aunque no mencionó directamente el caso del ex funcionario, reconoció que el entorno de Milei prioriza la estabilidad política frente a la gestión de crímenes de Estado.

En el escenario actual, el gobierno enfrenta retos como la reforma educativa y la legislación sobre servicios públicos. Santilli, quien llegó al cargo tras un proceso de ajuste en el Ejecutivo, deberá equilibrar la presión de la oposición y la necesidad de concesiones a las provincias. Francos, aunque crítico con algunas posturas del Ministerio de Educación, reconoció la importancia de «reconstruir el consenso» para avanzar en el marco de una agenda que, según él, «necesita un puente entre los poderes».

La designación de Santilli marca un intento de reconfigurar alianzas tras el desgaste del escándalo Adorni, aunque el camino hacia el acuerdo con las provincias sigue siendo complejo y requiere de un equilibrio entre reformas y negociación.