La moto como símbolo de libertad

Según informó Clarín, Galina Bonapartova, de 71 años, asegura que su motocicleta no es solo un medio de transporte, sino «un reflejo de mi independencia». Desde que aprendió a conducir a los 11 años, esta rusa ha transformado su bicicleta en una extensión de su cuerpo. «La moto me devuelve la capacidad de moverme sin depender de nadie», afirma en una entrevista. Su viaje por Rusia, que abarca más de 10.000 kilómetros, no es solo un desafío físico, sino una forma de resistir las normas sociales que limitan a las mujeres.

El legado del padre, constructor de talleres

La historia de Galina está intrínsecamente ligada a su padre, un constructor que le enseñó a reparar motocicletas desde joven. «Él me dijo que si no sabes arreglar algo, no lo puedes manejar», recuerda. Su padre, que construía talleres en la región de Kursk, le inculcó la idea de que la autonomía comienza con la habilidad para sostenerse. Esta lección ha sido fundamental en su vida: tras dejar de estudiar en la escuela técnica, Galina se dedicó a reparar motocicletas en un taller local, donde su nombre se convirtió en sinónimo de confianza.

Un viaje que desafía las expectativas

El recorrido de Galina por Rusia no es un mero viaje turístico. Cada kilómetro lo recorre en busca de historias de mujeres que han superado barreras similares. «Quiero mostrar que las mujeres no necesitan depender de nadie para vivir», explica. Su trayectoria ha sido criticada por algunos como «una exageración», pero para ella es una forma de rebelarse contra una cultura que lejos de ser progresista, aún impone limitaciones. En sus viajes, ha documentado casos de mujeres que trabajan en talleres, cultivan tierras o son emprendedoras, todos desafíos que ella enfrenta con la misma determinación que usó para manejar su primera motocicleta.

Mientras termina su viaje por Rusia, Galina planea publicar un libro que recoja las historias de mujeres que han logrado independizarse. «Quiero que cada página sea un recordatorio de que la libertad no es un privilegio, sino un derecho», dice. Su historia, aunque personal, se convierte en un testimonio universal sobre el poder de la autonomía.