El gasto en IA se disparó, pero el dinero se queda en el camino

Desde el boom de la inteligencia artificial, las cuatro grandes tecnológicas han destinado más de un billón de dólares a proyectos de IA. La cifra, equivalente a un millón de millones, se multiplicó en un solo año tras ajustes en los últimos trimestres. El gasto capital combinado de Google, Amazon, Microsoft y Meta supera los 745.000 millones, lo que representa más de dos tercios del total invertido. Sin embargo, esta inversión masiva no ha compensado el desplome de sus reservas monetarias.

Los inversores ven peligro en el modelo de negocio

El flujo de caja libre, que mide la capacidad de las empresas para pagar dividendos y deudas, está en mínimos históricos. Las cuatro tecnológicas apenas tienen 7.000 millones de dólares, la menor cifra en una década. Solo Microsoft y Meta lograron ingresar más de lo que gastaron. Google, por ejemplo, registró un flujo negativo de -5.900 millones, lo que refleja que sus gastos superan sus ingresos. Los inversores, ya nerviosos, reaccionan con cada anuncio de incremento de inversión, lo que genera volatilidad en sus acciones.

¿Qué pasa con el futuro de la IA en la industria?

A pesar de las preocupaciones, las compañías no muestran señales de detener la apuesta por la IA. Google elevó su previsión de gasto capital para 2026, que ahora oscila entre 195.000 y 205.000 millones de dólares. La tendencia sugiere que el billón actual podría duplicarse en pocos años. Sin embargo, la falta de liquidez obliga a las empresas a buscar financiamiento adicional, lo que podría generar nuevas tensiones en el mercado. La pregunta es: ¿Será suficiente el impacto de la IA para justificar estos niveles de inversión a largo plazo?

El ritmo de inversión en IA se acelera, pero el desbalance entre gasto y liquidez preocupa a los inversores. Si el modelo no se sustenta, podría haber consecuencias en la rentabilidad de las tecnológicas.