El Azteca estuvo ruidoso el viernes pasado, pero el momento que marcó la diferencia fue la entrada de Gilberto Mora. El juvenil de 17 años, jugador más joven del campeonato, no solo sorprendió con sus movimientos, sino que desató ovaciones en el estadio. Su debut en la Copa del Mundo lo convirtió en el séptimo debutante más precoz de la historia del Mundial. La expectativa ahora se centra en su presentación frente a Inglaterra, que se disputará este miércoles en el mismo estadio.

El técnico Javier Aguirre, quien ya debutó a leyendas como Chicharito y Vela, lo elogió tras su actuación. «No lo encontramos donde nos hubiese gustado, pero no estuvo nada mal para ser la primera vez», dijo, refiriéndose a su recorrido. Aguirre, que lo citó para la Selección Mayor en junio de 2025, lo convirtió en el futbolista más joven en vestir la camiseta del Tri, con apenas 16 años y 9 meses. Su ascendencia no fue casual: un día en Pumas, donde los hinchas lo llamaron «el 251», fue el primer paso hacia su fama.

Mora no solo destacó por su edad, sino por su impacto. Fue parte clave en la Copa de Oro de la Concacaf, donde su desempeño lo convirtió en el jugador más joven en ganar un trofeo internacional. Superó a Yamal y Pelé en esta categoría, consolidándose como una figura. En México, su historia es un ejemplo de cómo el talento puede surgir de las ligas menores. Su trayectoria, desde Xolos hasta la Selección, lo convierte en el símbolo de una nueva generación.

La presión lo acompaña. La hinchada mexicana lo quiere titular ante Inglaterra, como lo fue en la eliminatoria contra Ecuador. Para Aguirre, el desafío es integrarlo al esquema sin sobreexponerlo. «Debe crecer en el partido, no en los momentos», advirtió. Mora, ahora con el peso de un Mundial, deberá demostrar que su talento puede convertirse en golpe decisivo. Su futuro parece brillante, pero la Copa del Mundo no es un camino fácil.

Mora enfrentará a Inglaterra como uno de los futbolistas más jóvenes en la historia del Mundial, con la responsabilidad de revalidar su lugar en la cancha. Su recorrido, desde un partido local hasta un escenario internacional, lo convierte en el rostro de una generación que promete redefinir el fútbol mexicano.