El gobierno nacional se mueve hacia una fase de diálogo con gobernadores y sectores de la oposición, tras el reemplazo de Diego Santilli como secretario de Comunicación. Esta nueva etapa, impulsada por la Presidenta y su equipo, busca desacelerar el clima de confrontación y reforzar la base institucional en un contexto electoral. La decisión se da tras una serie de tensiones internas y externas que marcaron los primeros 107 días de la administración, incluyendo el escándalo de la salida de Manuel Adorni y el impacto de las investigaciones judiciales.

La estrategia se estructura en tres ejes: reestablecer contactos con gobernadores, ajustar el discurso hacia sectores dialoguistas y reducir las restricciones en el acceso a medios. En este marco, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio, encabezado por Pablo Quirno, ha permitido una mayor flexibilidad en las entrevistas con periodistas de la Casa Rosada, un cambio que refleja una postura más abierta. Además, se evalúa la posibilidad de incluir a figuras del PRO en el debate de la Ciudad de Buenos Aires, donde la presidenta Karina Milei ha dejado abierta la puerta a un acuerdo.

Las dinámicas internas del gobierno muestran una lógica de consolidación de la figura de Javier Milei como referente central. «Si tenemos que comer, masticar o tragar sapos para que el Presidente sea reelecto, lo vamos a hacer», afirma una fuente clave del entorno. Esta frase encapsula la estrategia de priorizar la imagen de Milei sobre otros actores, incluso dentro del espacio libertario. Sin embargo, se anticipa una reconfiguración en el rol de Karina Milei, quien podría asumir un mayor protagonismo en diálogos con medios, algo que hasta ahora había evitado por estrategia.

En el Senado, el gobierno se enfoca en mantener el equilibrio entre la militancia de la Coalición Cívica y el peso de figuras como Patricia Bullrich. Aunque se menciona la posibilidad de que Bullrich deje de ser el único puente con el sector más radical, la decisión aún no está definida. El recambio de Adorni y la incorporación de nuevos actores como Santilli y Fabián Fernández reflejan una reorganización interna que busca alinear intereses y reducir fricciones. Esta movilización, aunque aún preliminar, marca un giro en la política nacional hacia un escenario de mayor diálogo y menor confrontación.

La apertura al diálogo con gobernadores y sectores de la oposición se consolidará en las próximas semanas, con el objetivo de reforzar la base institucional y preparar el terreno para las elecciones de 2023.