Descontento en el cuerpo diplomático por un conflicto en la embajada de España
Gobierno removió a Alejandro Nimo tras una disputa con el embajador en Madrid
El presidente Javier Milei autorizó el cese del diplomático, quien criticó al embajador en redes. El decreto 588/2026 justifica la decisión como un paso para mejorar la eficiencia en la representación argentina en España.
El gobierno de Javier Milei dio de baja a Alejandro Nimo, consejero cónsul general en España, tras una disputa interna en la embajada. El decreto 588/2026, firmado por el presidente, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno, ordena el cese del diplomático, cuyo rol se vinculó al área de promoción de inversiones y comercio internacional. La medida, publicada en el Boletín Oficial, sostiene que el cambio busca «mejorar la eficiencia» de la representación diplomática en el Reino de España.
Nimo, ex militante de la Unión Cívica Argentina (UCA), fue designado en 2023 como agregado comercial en la embajada tras conexiones con la ex diputada Clara Vega, quien le pidió al ex ministro Sergio Massa y al ex canciller Santiago Cafiero. Desde Madrid, donde se encuentra instalado desde hace años, se destacó por su rol en el área de inversiones. Sin embargo, su relación con el embajador Wenceslao Bunge Saravia se tensó en 2024, cuando el funcionario criticó al diplomático en redes.
En un mensaje publicado días antes del cese, Nimo describió la situación como una «agresión» por parte de Bunge, quien le habría ordenado retirar su despacho. «No comprendo la decisión del embajador, ya que no se me dio ninguna explicación razonable», escribió. El diplomático aseguró que en su oficina estaba un cuadro con la imagen de Milei, lo que, según él, reflejaba su lealtad al mandatario. Bunge, por su parte, respondió en redes con una frase breve: «No hay más que decir».
La decisión del gobierno refleja tensiones internas en la diplomacia argentina. Aunque la norma menciona «eficiencia» como motivación, fuentes cercanas al Ministerio de Relaciones Exteriores señalan que el conflicto entre Nimo y Bunge generó inestabilidad en la embajada. La renuncia del diplomático, quien transitó por distintas facciones políticas antes de adherirse al gobierno de Milei, suma un capítulo más de la reorganización institucional impulsada por el mandatario.
El cese de Nimo resalta el impacto de las dinámicas internas en la diplomacia argentina, un tema clave en la gestión del gobierno de Milei. La medida, aunque oficialmente justificada por eficiencia, deja abierta la cuestión sobre cómo se resuelven conflictos en representaciones diplomáticas.
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