Un satélite en órbita baja podría resolver el problema de GPS en edificios.
GPS falla bajo techo: un satélite ya prueba a navegar por dentro
Xona Space Systems lanzó Pulsar-0, un satélite que transmite señales detectables incluso dentro de estructuras. La prueba aborda un escollo histórico de la geolocalización.
¿Alguna vez te has perdido en un parking o dentro de un centro comercial, con el GPS quebrado? Esa experiencia es real, pero ahora podría estar a punto de cambiar. Xona Space Systems, una empresa argentina, lanzó el satélite Pulsar-0, un prototipo que demuestra que es posible seguir la señal de geolocalización incluso bajo techo. El dispositivo, que orbita a unos 1.080 kilómetros de altura, ya probó su funcionamiento al transmitir datos desde dentro de un edificio, un hito que desafía la limitación de los sistemas tradicionales.
El problema no es nuevo. Los satélites actuales, como los del GPS estadounidense, orbitan a unos 20.200 kilómetros de altura, lo que hace que sus señales se debiliten al atravesar paredes, techos y estructuras. A veces el GPS se atasca, otras se equivoca de calle, y en peores casos desaparece por completo. Esos errores, según la Oficina del GPS, son causados por las paredes que bloquean la señal y los rebotes que generan errores en la posición. Pulsar-0 pretende resolver esto acercando los transmisores a la superficie terrestre.
La solución de Xona no es solo técnica. También aborda una necesidad práctica: en un mundo donde las personas pasan más tiempo en espacios cerrados, como hospitales, centros comerciales o oficinas, una ubicación precisa es esencial. Pulsar forma parte de un proyecto más amplio que busca integrar señales de múltiples sistemas GNSS, como Galileo, GLONASS y BeiDou, para mejorar la cobertura. Sin embargo, el desafío no es solo técnico. Para que funcione de forma generalizada, se necesitarán más satélites, receptores compatibles y una red que aún está en desarrollo.
La prueba de Pulsar-0 no es un éxito definitivo, pero sí un avance clave. Muestra que es posible romper la barrera de los edificios con tecnología actual, aunque aún queda camino. Mientras se avanzan en el diseño de una red global, las aplicaciones de esta tecnología ya imaginan escenarios como emergencias médicas, logística urbana o rastreo de personas en lugares con poca señal. La pregunta ahora es: ¿cuánto tiempo tomará para que esa señal deje de ser una excepción?
Pulsar-0 demuestra que la geolocalización puede funcionar bajo techo, pero su despliegue requerirá tiempo y recursos. La tecnología ya está en marcha, y el próximo paso es convertirla en una solución accesible para todos.
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