La conmemoración del 25 de julio, fecha del fallecimiento de Eva Perón, se desarrolló en múltiples puntos del conurbano, pero sin unificar el discurso. En el partido de Moreno, la intendenta Mariel Fernández convocó a una comitiva que incluyó a dirigentes de distintos matices, aunque la ausencia del gobernador Axel Kicillof y del diputado nacional Máximo Kirchner marcó la división. La actividad contó con la presencia de intendentes del sur del Gran Buenos Aires, como Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Gastón Granados (Ezeiza), así como figuras nacionales como Guillermo Moreno y Felipe Solá. La jornada incluyó una marcha hacia la sede de San José 1111, un espacio simbólico para el peronismo.

En paralelo, Kicillof se concentró en La Plata, donde encabezó una actividad junto al intendente local Julio Alak y al jefe comunal de Berisso, Fabián Cagliardi. Durante su discurso, el mandatario provincial destacó la necesidad de «organizarse para construir una alternativa que le devuelva a nuestro pueblo el futuro que se merece», un mensaje que refleja la intención de posicionarse en el escenario político regional.

En el sur del Gran Buenos Aires, las marchas de antorchas se convirtieron en el eje de los homenajes. En localidades como San Isidro y Lomas de Zamora, los vecinos recorrieron las calles con velas encendidas, una tradición que simboliza la conexión entre la figura de Evita y el pueblo. Los actos, aunque con participación popular, no lograron cerrar filas en el peronismo, ya que distintos sectores aprovecharon la ocasión para presentar su visión política.

Las diferencias internas quedaron visibles en la falta de alianzas claras. Mientras algunos sectores promovían una narrativa de unidad, otros aprovecharon el espacio para destacar sus propuestas. La interna del peronismo, en este contexto, se convierte en un reflejo de las tensiones que marcan el escenario político bonaerense. La jornada no solo fue un homenaje, sino también una señal de los movimientos estratégicos que se despliegan en la región.

La división en los actos de conmemoración deja en evidencia la fractura interna del peronismo, que busca redefinir su rol en el conurbano. La falta de alianzas claras y la presencia de líderes en actitudes contrapuestas muestran cómo la figura de Evita sigue siendo un espacio de disputa política en la provincia.