La identidad de Bernarda Vera Contardo, una mujer que figuraba como desaparecida durante la dictadura de Augusto Pinochet, fue confirmada mediante un análisis de ADN tras casi diez meses de investigación. El Poder Judicial chileno anunció que el perfil genético de la mujer encontrada en Argentina coincide al 99,9999% con el de la desaparecida. El ministro Álvaro Mesa Latorre, encargado de derechos humanos, se reunió con su familia para compartir los resultados, que incluyeron muestras del Banco Genético de Familiares de Detenidos y Ejecutados Políticos.

El caso de Vera se viralizó en 2023 cuando la cadena Chilevisión reveló que la mujer, entonces profesora de 27 años y madre de una hija de cinco, vivía en Miramar. La investigación periodística desató polémica al mostrar su imagen como si estuviera en vida, pese a que las autoridades chilenas la habían marcado como ejecutada en 1973. Las autoridades argentinas y chilenas rechazaron inicialmente el reportaje, acusando a los medios de «molestar a la familia».

El informe judicial destacó la alta probabilidad científica de la identificación, pero el proceso sigue en secreto. La institución explicó que el perfil genético es confidencial y solo se compartirá con la familia directa. Los abogados de la madre de Vera, Lucila Contardo, confirmaron que el resultado fue «una esperanza que no se cumplió en décadas». Aunque el caso resuelve una parte de la historia, los familiares piden acceso a archivos históricos para conocer los detalles de su desaparición.

El hallazgo resalta la importancia de la tecnología en el rescate de víctimas de la dictadura, pero también expone la complejidad de los procesos judiciales. En Argentina, donde se aborda el tema de las desapariciones con una mirada más abierta, el caso reafirma la necesidad de colaboración entre las dos naciones. La madre de Vera, en una entrevista reciente, expresó que «la justicia solo puede hacerse con la verdad».

La identificación de Bernarda Vera no solo cierra un capítulo de la memoria histórica, sino que también pone en evidencia los desafíos de reconciliar el pasado con la presente. La familia espera ahora que las autoridades revelen los detalles del caso, mientras la sociedad argentina sigue reflexionando sobre cómo honrar a quienes no regresaron.