La intensa ola de calor que asfixió Europa a finales de junio, responsable de miles de muertes adicionales en Francia, no deja de dejar secuelas. Este domingo, cientos de bomberos enfrentan incendios que han reducido a cenizas más de 19.000 hectáreas en el sur del continente, incluyendo zonas protegidas como las Gavarras, en Cataluña. Temperaturas que superan los 40 °C, combinadas con vientos fuertes, convierten el escenario en un infierno para las autoridades.

En España, un incendio en la Costa Brava catalana (Bisbal del Ampurdán) quemó 2.200 hectáreas. Los bomberos aseguraron que la situación «se está estabilizando», pero advierten que el flanco derecho de la zona, con áreas vegetales que no se quemaron completamente, podría generar nuevos focos. El 97% de la superficie afectada se encuentra en el parque natural de las Gavarras, donde se investiga una «negligencia» como causa del fuego. Un detenido fue identificado por el presidente de Cataluña, Salvador Illa, como sospechoso.

En Francia, la situación es igual de crítica. Un incendio en la región de Ariège, a 36 kilómetros de Perpiñán, arrasó 1.650 hectáreas y dejó dos heridos graves, incluyendo un bombero. Los alcaldes activaron refugios de emergencia y evacuaron a más de 5.000 personas. Un testigo describió la llegada del humo hacia las 22:30, cuando se activó la alerta. La coordinación entre bomberos y autoridades sigue siendo clave para contener el fuego, pero las condiciones climáticas desafían cualquier plan de acción.

Los incendios estivales en Europa comienzan un mes antes de lo habitual, según el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez. Esta tendencia, vinculada al aumento de temperaturas, complica la lucha contra los fuegos. La combinación de sequía, vientos y calor extremo no solo destruye ecosistemas, sino que también pone en riesgo a comunidades cercanas. Los datos revelan que el impacto no se limita a la superficie quemada: la pérdida de biodiversidad y la emisión de gases de efecto invernadero son consecuencias que abarcan más allá de las fronteras nacionales.

El avance del fuego en zonas protegidas y la complejidad de los rescates reflejan la gravedad de la situación, mientras las autoridades instan a mantener alerta ante futuros episodios de calor extremo.