Condiciones extremas en un partido que no se detuvo

El viernes, con alerta naranja por tormentas severas y precipitaciones intensas, el Estadio Municipal de Mercedes se convirtió en un campo de batalla. Antes del partido entre Club Mercedes y Estrella del Sur, la llovizna ya había transformado el terreno en una superficie inestable. A pesar de ello, el encuentro arrancó a las 18 horas, con ambas formaciones intentando controlar un balón casi imposible de manejar. El agua se acumulaba en zonas clave, y los pasos de los jugadores se hacían patinables.

Un diluvio que complicó cada jugada

El segundo tiempo fue el escenario de la peor situación. A los dos minutos, Lisandro Sánchez Olmo marcó el 1-0 para Mercedes con un cabezazo que se coló entre las piernas del arquero de Estrella del Sur. Pero apenas transcurrieron minutos, el cielo se abrió y un diluvio bíblico cayó sobre la cancha. Las ráfagas de viento alcanzaron 48 km/h, y el agua no dejó de caer durante más de 20 minutos. Los jugadores se vieron obligados a correr sobre una superficie llena de barro, con dificultades para realizar pases o driblar.

El árbitro decidió continuar el partido

A 10 minutos del final, el árbitro Iñaki Iparraguirre detuvo el juego para analizar el estado del terreno. Luego convocó a los capitanes de ambos equipos y, tras un breve diálogo, decidió continuar. «La decisión fue continuar, ya que no había alternativa», explicó un funcionario del cuerpo técnico de Mercedes. A pesar de la situación, el partido terminó en empate 1-1, con un marcador que no refleja la intensidad del duelo. Los jugadores y el personal técnico se vieron obligados a luchar contra las condiciones, sin que la Liga tomara acción para suspender el partido.

El episodio refleja la dificultad de los equipos de la Primera C para enfrentar situaciones climáticas extremas. La decisión de jugar pese a la alerta naranja genera debates sobre la seguridad de las canchas en estas condiciones. La Asociación del Fútbol Argentino aún no ha emitido una declaración sobre el caso.