El miedo a volar sobre el mar no es un mito, pero tampoco una razón para alarmarse

Según informó Clarín, El miedo a volar sobre el océano es un tema recurrente en las redes sociales, especialmente en épocas de tormentas o temperaturas extremas. Perico Durán, piloto de Iberia y experto en seguridad aérea, explicó que las rutas marítimas son tan seguras como las terrestres, pero los pasajeros suelen confundir la probabilidad de incidentes con la percepción de riesgo. «La probabilidad de un accidente durante un vuelo sobre el mar es mínima, similar a la de cualquier otra ruta. Lo que sí puede generar inquietud son factores externos como la meteorología o la temperatura, pero los aviones están diseñados para manejarlos», afirmó Durán en una entrevista reciente.

Durán destacó que las aeronaves modernas tienen sistemas de navegación y comunicación que permiten evitar obstáculos y rutas peligrosas. «Cuando un avión vuela sobre el mar, lo hace siguiendo rutas que han sido planificadas con cálculo matemático y supervisión constante. No hay ninguna razón para asumir que es más riesgoso que volar sobre tierra», añadió. Esta explicación busca contrarrestar la percepción errónea de que las rutas marítimas son más vulnerables, algo que se refleja en comentarios de pasajeros que rechazan viajes en ciertas condiciones climáticas.

La certificación ETOPS como garantía de seguridad

Una de las claves para entender la seguridad de los vuelos sobre el océano es la certificación ETOPS (Extended-range Twin-engine Operational Performance Standards). Esta normativa, establecida por la FAA (Administración Federal de Aviación de Estados Unidos), permite a los aviones de dos motores operar en rutas que distan más de 185 kilómetros de una base de aterrizaje. «Esta certificación implica una evaluación exhaustiva de la capacidad de la aeronave, la redundancia de sus sistemas y la preparación del personal. Solo cuando se cumplen todos esos requisitos se autoriza la operación», detalló Durán.

La ETOPS exige que los aviones tengan al menos un 30% de combustible adicional para cubrir emergencias, y que los tripulantes estén entrenados en protocolos de respuesta a fallas mecánicas. «Esto significa que, incluso en condiciones adversas, el avión puede aterrizar en la primera base disponible. No hay una situación que no esté prevista», explicó. Durán señaló que esta normativa se aplica a todos los vuelos internacionales, incluidos los que cruzan el Atlántico o el Pacífico, lo que refuerza la idea de que los aviones no son más peligrosos sobre el mar que en tierra.

La importancia de la formación del personal

La seguridad en vuelos sobre el océano también depende de la preparación de los tripulantes. Durán destacó que los pilotos pasan por formaciones específicas para manejar situaciones como fallos en los motores o cambios bruscos en la meteorología. «Aunque las aeronaves son robustas, la humanidad sigue siendo el factor más crítico. Por eso, la formación continua y la coordinación entre tripulantes son esenciales», dijo.

Además, los aviones que operan bajo ETOPS están equipados con sistemas de comunicación satelital que permiten contactar con centros de control en cualquier momento. «Esto no solo mejora la seguridad, sino que también reduce el estrés del pasajero, ya que saben que están conectados al mundo», explicó. Durán subrayó que la combinación de tecnología y preparación humana es lo que hace que los vuelos marítimos sean tan seguros como los terrestres.

¿Por qué aún persiste el miedo a volar sobre el mar?

A pesar de las garantías técnicas, el miedo a volar sobre el océano sigue siendo común. Durán atribuyó esta percepción a factores como la falta de información o la exposición a noticias alarmistas. «Muchos pasajeros no conocen los protocolos de seguridad, por eso se sienten inquietos ante lo desconocido. El problema no es la ruta, sino la falta de comprensión», afirmó.

En el contexto argentino, donde el turismo aéreo es clave para la economía, este miedo puede afectar la demanda de vuelos internacionales. Durán sugirió que las aerolíneas deben invertir en educación del pasajero sobre seguridad aérea. «Si las personas entienden cómo opera un avión y qué medidas se toman en caso de emergencia, el miedo se reducirá. La clave es la transparencia y la comunicación clara», concluyó.

La certificación ETOPS y la formación del personal son pilares fundamentales para garantizar la seguridad en vuelos sobre el océano. Aunque el miedo persiste, la combinación de tecnología y protocolos reduce significativamente los riesgos, lo que debe tranquilizar a los pasajeros que temen volar en condiciones climáticas adversas.