Un reacomodamiento estratégico en el Congreso

Según informó Clarín, La interna entre el diputado nacional Sergio Páez (Unidad Ciudadana) y el exministro provincial Mario Rovira (Juntos por el Cambio) marcó el inicio de un reacomodamiento de bloques dentro del Congreso. Páez, quien lidera una fracción independiente, rechazó la alianza con el oficialismo, mientras que Rovira, tras su salida del gobierno provincial, buscó fortalecer su presencia en la Cámara de Diputados. Esta confrontación generó una reorganización de fuerzas políticas, con sectores de Juntos por el Cambio y Unidad Ciudadana reevaluando sus alianzas. El resultado es una fragmentación de la mayoría en la Cámara baja, lo que complica el avance de proyectos clave para el Ejecutivo.

La consolidación del alianza entre passalacqua y otros actores

El diputado provincial y exministro Sergio Passalacqua, quien lidera el bloque «Compromiso con la Patria» dentro del Frente de Todos, aprovechó la situación para ampliar su influencia. Según fuentes del interior, Passalacqua logró acercarse a sectores de Unidad Ciudadana y del Partido Popular, buscando unificar fuerzas para oponerse al oficialismo. Este movimiento refleja una estrategia de «bloqueo interno» que podría limitar la acción del gobierno en temas como la educación, la salud y la economía. Expertos destacan que el reacomodamiento genera una «desaceleración institucional», ya que los proyectos legislativos ahora enfrentan múltiples obstáculos.

La tensión entre el oficialismo y las fuerzas de oposición ha sido clara desde el inicio de la legislatura. En el Congreso, la falta de consenso sobre la agenda priorizada ha llevado a postergar leyes cruciales, incluyendo el proyecto de creación de una nueva provincia en el norte de Misiones. El diputado nacional Fabián Riquelme (Juntos por el Cambio) criticó el «descontrol» del oficialismo, mientras que el presidente de la Cámara baja, Daniel Filmus, advirtió sobre «una crisis de representación» que pone en riesgo la estabilidad política.

El reacomodamiento en el Congreso no solo refleja una lucha interna en Misiones, sino también un ajuste regional que afecta la capacidad de acción del gobierno. La fragmentación de las fuerzas parlamentarias podría prolongar la parálisis en la agenda legislativa, exigiendo al oficialismo una mayor movilización para mantener su control. Sin embargo, el escenario sigue abierto, ya que el descontento entre sectores del oficialismo y la oposición podría intensificarse en las próximas semanas.