Lanús se convierte en uno de los puntos más críticos del conurbano bonaerense, donde el crecimiento de la violencia callejera y los robos se hacen sentir en las calles y en los hogares. Según un relevamiento reciente, se registran entre 25 y 30 delitos denunciados diariamente, un promedio que duplica al de otros distritos vecinos. La cifra no incluye los casos que no llegan a las autoridades, lo que deja en evidencia la brecha entre la realidad delictiva y su registro oficial.

El índice de criminalidad, que se ubica en 83,21 puntos, clasifica a Lanús como un área de alto riesgo. Datos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) revelan que en 2025 el distrito experimentó uno de los mayores aumentos interanuales del conurbano, con casi 40 robos violentos cada 100.000 habitantes. Esta tendencia preocupa a vecinos y autoridades, quienes señalan que el temor se traduce en cambios en las rutinas de los hogares. «No salgo a caminar en la noche, ni dejo cosas sueltas en el auto», dice María, una vecina que vive en el barrio San Martín.

Las modalidades delictivas más comunes incluyen entraderas, hurto de vehículos y salideras bancarias. En zonas como Belgrano y San Martín, los asaltos a peatones se repiten con frecuencia, generando un clima de alerta constante. Un 70% de los encuestados en el relevamiento confirma que se siente vulnerable a robos en su vivienda o al caminar solos, mientras que más del 66% teme que sus pertenencias sean hurtadas en los autos. Esta percepción de inseguridad se vuelve aún más palpable en barrios con menor acceso a servicios públicos y vigilancia.

Aunque la policía intensificó patrullajes en algunas zonas, la falta de resolución de casos y la percepción de impunidad alimenta la desconfianza. «Lo que urge es que los delitos no queden en la estadística, sino que se castiguen», afirma Daniel, un comerciante que vive en el sector de La Paternal. En medio de esta situación, las medidas comunitarias, como vigilias vecinales y grupos de seguridad, se multiplican, buscando reforzar la defensa desde el entorno cercano.

La escalada de la criminalidad en Lanús no solo afecta la seguridad personal, sino también la confianza en las instituciones. Con más del 70% de los vecinos en alerta, la comunidad busca alternativas para proteger su entorno, mientras las autoridades enfrentan la tarea de reducir la brecha entre la estadística y el dolor real que generan los delitos en el distrito.