¿Por qué los coches eléctricos son más económicos en Alemania?

En Alemania, las empresas que asignan coches eléctricos como beneficio salarial enfrentan una fiscalidad significativamente menor que las que optan por vehículos de combustión. El 1% del valor de venta de un coche de combustión se considera un beneficio imponible, mientras que para los eléctricos es solo el 0,25%. Esta diferencia, sumada a los costos operativos más bajos, hace que los coches eléctricos sean una opción atractiva para las empresas. Sin embargo, este beneficio no es suficiente para Lidl, que ha decidido suspender temporalmente las compras de estos vehículos.

El problema radica en la depreciación. Mientras que las empresas suelen optar por leasing o renting —donde la pérdida de valor recae sobre la financiera—, Lidl prefiere adquirir los vehículos en propiedad. Esto significa que la empresa asume el riesgo de que el coche pierda valor rápidamente, algo que los fabricantes han exacerbado en los últimos años. Según el diario *Welt*, Lidl ha prohibido a sus empleados elegir coches eléctricos debido a esta rápida devaluación.

¿Qué estrategia sigue Lidl?

El grupo Schwarz, propietario de Lidl y Kaufland, enfrenta una decisión compleja: a largo plazo, los coches eléctricos suelen ser más económicos, pero en la actualidad su depreciación rápida los hace poco rentables. La empresa podría haber aprovechado el leasing, que permite a las empresas evitar la carga financiera de la pérdida de valor, pero ha optado por un enfoque distinto.

Este enfoque refleja una política de flota muy específica. Mientras otras empresas aprovechan los beneficios fiscales de los eléctricos, Lidl parece priorizar la estabilidad financiera a corto plazo. La decisión, sin embargo, podría tener consecuencias a largo plazo. Si la depreciación continúa siendo un factor crítico, Lidl podría enfrentar mayores costos en el futuro, especialmente si los precios de los vehículos eléctricos no se estabilizan.

La decisión de Lidl desafía la tendencia global de la electrificación, mostrando cómo las dinámicas financieras locales pueden influir en las estrategias corporativas. Aunque los incentivos fiscales en Alemania favorecen a los coches eléctricos, la depreciación rápida lo convierte en una opción arriesgada para empresas que prefieren adquirir los vehículos directamente. Este caso refleja la complejidad de la transición hacia el automóvil eléctrico, donde los factores económicos y regulatorios juegan un rol clave.