Lomas de Zamora no se quedó en casa. Aunque la Selección argentina cayó 1-0 ante España en la final del Mundial 2026, el distrito se llenó de celeste y blanco el viernes pasado. La Plaza Grigera y la avenida Hipólito Yrigoyen se convirtieron en un mar de banderas, aplausos y cánticos de aliento. Vecinos, familias enteras y chicos con camisetas de la Selección convirtieron la jornada en una fiesta de orgullo, lejos de la tristeza por la derrota.

La energía en la calle fue palpable. Abuelos se acercaron a las esquinas, jóvenes se abrazaban y padres se aseguraron de que sus hijos estuvieran presentes. “Gracias igual”, gritaron decenas de personas, reflejando un sentimiento de gratitud más que de reproche. Una vecina, con la bandera al hombro, expresó: “Nos dieron todo estos años, hoy nos tocaba bancarlos a nosotros”. Alrededor, coreos y aplausos inundaron el espacio, mientras algunos secaban lágrimas por la caída y otros levantaban a los más chicos para que fueran parte de la escena.

El partido fue una prueba de resistencia. Argentina, que defendía el título de Qatar 2022, se mantuvo en el partido gracias a la gran labor de Emiliano Martínez. Sin embargo, Ferran Torres marcó el único gol en el segundo tiempo de la prórroga, dándole a España su segunda estrella mundial. Aunque el resultado fue amargo, el apoyo de la comunidad no lo fue. La Selección, en los últimos años, regaló al país el título del Mundial, el subcampeonato de esta edición, el triunfo histórico ante Inglaterra en las semifinales y dos Copas América. Ese ciclo transformó la relación entre el pueblo y el plantel.

En Lomas, el apoyo se convirtió en un acto de fe. La comunidad reconoció el esfuerzo de un equipo que, pese a la derrota, dejó una huella imborrable. El abrazo que se extendió por las calles del distrito reflejó una conexión que trasciende el fútbol. “Este equipo nos hizo felices como pocas veces”, sintetizó un joven. El mensaje fue claro: el orgullo por el camino recorrido no se apagó, sino que se fortaleció.

La convivencia en las calles de Lomas de Zamora cerró una jornada de emociones intensas, donde el fútbol se convirtió en un puente para la solidaridad y el recuerdo de logros históricos. La comunidad espera ahora por los próximos desafíos del plantel, con la certeza de que el apoyo seguirá siendo un respaldo inquebrantable.