La industria hotelera se adapta a la nueva normalidad
Los hoteles modifican horarios para cobrar más
Los check-ins se retrasan y los check-outs se anticipan, lo que genera costos adicionales. La razón está en la operativa y el margen de ganancia.
Vos, como turista, ya notaste que los hoteles no te dejan entrar antes de las 15. Y cuando quieres salir, tienes que esperar hasta las 12 o incluso más. No es un error, es una estrategia. Desde 2020, las cadenas hoteleras ajustaron horarios para optimizar su operativa y aumentar ingresos. Antes, era habitual que el check-in fuera a las 14 y el check-out a las 12. Hoy, es común que las primeras horas de la tarde sean el límite para registrar la llegada, mientras que la salida se retrasa hasta las 11 o las 12.
Los motivos son claros. Las trabajadoras de limpieza, conocidas como «kellys», necesitan tiempo para completar sus tareas. Según datos de la industria, una trabajadora promedio limpia entre 20 y 30 habitaciones al día. Eso exige horarios ajustados. Pero no es solo una cuestión de eficiencia: los hoteles aprovechan el cambio para cobrar más. Las opciones de «early check-in» y «late check-out» se convirtieron en un negocio aparte. Quienes quieran llegar antes o salir después deben pagar un suplemento, que no siempre está incluido en las reservas.
Esta práctica no es nueva, pero su difusión masiva surge tras la pandemia. Antes, los hoteles ajustaban horarios por razones de mantenimiento o temporada. Ahora, lo hacen con un propósito explícito: maximizar la ocupación. Una portavoz de Barceló admitió que estas opciones abren «una nueva vía de negocio». Aunque no lo admitan públicamente, la lógica es clara. Mientras la mayoría de los huéspedes se ajusta a los horarios estándar, unos pocos pagan por flexibilidad.
La situación afecta especialmente a quienes viajan con maletas o planean actividades en la mañana. Llegar a las 15 puede complicar la rutina de traslados. Pero el impacto más visible es el económico. Un estudio de la Asociación Hotelera de la Argentina reveló que un 35% de los viajeros en 2023 pagó suplementos por horarios flexibles. Si bien los hoteles justifican el cambio como una mejora en la experiencia, la realidad es que el cliente termina asumiendo parte del costo operativo.
Este ajuste refleja cómo la industria hotelera se reorganiza para sobrevivir en un mercado competitivo. Mientras las cadenas buscan rentabilizar cada espacio, los turistas deben estar preparados para pagar por flexibilidad. La tendencia sugiere que, en el futuro, los horarios se volverán aún más dinámicos, con mayores tarifas para quienes rompan con la norma.
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