El destino de Lucas Gámez, un niño argentino atrapado en Venezuela, se desató tras un terremoto devastador.
Lucas Gámez, el niño argentino atrapado en Venezuela, murió tras 14 días de búsqueda
El sismo del 24 de junio dejó a Lucas, de 9 años, atrapado bajo escombros en La Guaira. Equipos internacionales buscaron al niño, que nació en Argentina y vivía en Venezuela, durante días. La familia no dejó de esperar su rescate.
El 24 de junio, dos terremotos destruyeron La Guaira, una ciudad costera a 30 kilómetros de Caracas. Lucas Gámez, de 9 años, estaba con sus tíos en el edificio Miramar cuando se desató el caos. Había llegado a Venezuela en enero, tras nacer en Argentina, y había regresado a su país de origen para pasar el feriado de la Batalla de Carabobo. El sismo lo dejó atrapado entre los escombros, y la búsqueda de su supervivencia comenzó minutos después.
Los primeros minutos del terremoto fueron clave. Según un vecino superviviente, Lucas y su tío tomaron el ascensor hacia los pisos impares, ya que el otro no funcionaba. Bajaron en el tercer piso y debían subir a pie al segundo. El testigo aseguró que no sabía si el niño llegó a su departamento o se quedó en el pasillo. «Nuestra duda es si Lucas logró llegar al piso 2 o quedó entre las escaleras», expresó el padre del niño, Marco Gámez, quien se mantuvo en el lugar, rodeado de equipos de rescate.
Los equipos de rescate, incluyendo a los argentinos, se movilizaron en las primeras horas, ya que en esas horas hay mayores probabilidades de encontrar sobrevivientes. En los días siguientes, la operación se expandió a otros edificios destruidos, pero el esfuerzo se concentró en el Miramar. Las autoridades venezolanas y organismos internacionales colaboraron, aunque el entorno político y social del país complicó la logística. Los padres, Blanca Martínez y Marco Gámez, no dejaron de esperar, incluso cuando los médicos y técnicos descartaron la posibilidad de vida.
La muerte de Lucas fue un golpe para la comunidad argentina, que lo recordó como un niño que vivió entre dos patrias. Sus tíos, que lo recibieron en Venezuela, lo describieron como un chico cariñoso y curioso. La tragedia reavivó el debate sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras en la región y el impacto de los sismos en comunidades marginadas. Aunque el rescate terminó sin éxito, el esfuerzo colectivo destacó la solidaridad internacional en momentos de crisis.
El fallecimiento de Lucas Gámez marcó un antes y un después en la historia de su país de origen y de Venezuela. Su caso resalta la fragilidad de los hogares en zonas de riesgo y el papel de las redes de apoyo global en situaciones extremas. La memoria del niño, que vivió entre dos tierras, se convirtió en un símbolo de la fragilidad humana frente a la naturaleza.
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