Una nueva grieta se dibuja en el gobierno tras el anuncio del proyecto de shutdown.
Villarruel cuestiona proyecto de shutdown como «subordinación a intereses foráneos»
La vicepresidenta criticó la iniciativa del presidente en un artículo publicado en Tucumán, mientras que Milei defendió la reforma del BCRA. La tensión se intensifica días antes de las elecciones.
A poco más de un año de las elecciones nacionales, la relación entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Cristina Villarruel volvió a tensarse en la víspera del 9 de julio. Ambos viajaron a Tucumán en aviones separados, lo que reafirmó las distancias que se han ido abriendo desde el inicio de la gestión. La discordancia alcanzó su punto máximo cuando Villarruel publicó un artículo en el diario local La Gaceta de Tucumán, donde criticó el proyecto de shutdown gubernamental presentado por Milei.
En el texto, la vicepresidenta se refirió a la iniciativa como una «subordinación del diseño jurídico a normativas o intereses foráneos», una frase que resalta su descontento con la propuesta. «Difícilmente podamos hablar de una verdadera libertad si nuestra agenda legislativa se limita a subordinar el marco jurídico a intereses externos», sostuvo. La crítica se vincula a un pasado histórico que, según Villarruel, debe ser evitado: la independencia de la Nación «de toda otra dominación extranjera», un principio que resalta en la Constitución de 1816.
Milei, por su parte, justificó el proyecto como parte de una reforma integral del Banco Central de la República Argentina (BCRA). En una entrevista radial, explicó que el objetivo es prohibir que el Banco emita dinero sin condiciones claras, un paso hacia una mayor autonomía fiscal. Sin embargo, el anuncio generó críticas dentro del oficialismo, especialmente en sectores que ven en la iniciativa una desviación de los principios de autonomía y control estatal sobre las instituciones.
La tensión entre ambas figuras no solo refleja diferencias ideológicas, sino también la polarización interna del gobierno. La agenda electoral, en marcha, podría ver agravada esta fricción, especialmente con las próximas elecciones. La postura de Villarruel, que subraya la soberanía nacional, contrasta con la visión de Milei, que prioriza la modernización institucional mediante reformas estructurales. Ambos proyectos, aunque formulados en contextos distintos, enfrentan el desafío de alinear intereses internos y externos en un escenario político cada vez más polarizado.
La discusión sobre el shutdown no solo aborda cuestiones económicas, sino también la identidad política del país. Con las elecciones en mira, la postura de Villarruel sobre la soberanía nacional podría influir en el debate interno del oficialismo, mientras que Milei busca consolidar su agenda de reformas. La grieta, si bien visible, sigue siendo clave para entender el rumbo de la coalición en los próximos meses.
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