Una madre recordó una llamada de hace 16 años que marcó la desaparición de Érica Soriano.
Mamá de Érica Soriano recuerda su última llamada: «Nunca dejemos para mañana lo que podamos hacer hoy»
Hace 16 años, Érica Soriano desapareció en Lanús mientras estaba embarazada. Su madre, Ester, publicó un mensaje conmemorativo que recuerda su última conversación. El caso fue resuelto con una condena por homicidio y aborto en contexto de violencia de género.
Un mensaje de despedida y una promesa de acción
Ester Soriano, madre de Érica, publicó un mensaje emotivo en redes sociales para conmemorar la desaparición de su hija, que tuvo lugar el 20 de agosto de 2010. «Un día como hoy… hace 16 años, te llamé por teléfono y te pregunté: ¿Cómo estás hija?”, recordó. La joven respondió: “Bien… pero mañana hablamos”. «Ese ‘mañana’ nunca llegó… Por eso… NUNCA dejemos para MAÑANA lo que podamos hacer HOY», escribió. La frase, que circuló rápidamente, convocó a reflexionar sobre la urgencia de actuar en situaciones críticas.
La desaparición de una mujer en el corazón del conurbano
Érica Soriano, de 23 años, fue vista por última vez en su casa de Lanús, en el partido de Lomas de Zamora, mientras estaba embarazada de dos meses y medio. Según el relato de su pareja, Daniel Lagostena, salió a visitar a su madre, pero nunca llegó a destino. El cuerpo de la joven nunca fue encontrado. Durante años, su caso fue un símbolo de la violencia de género en el conurbano, un lugar donde las desapariciones de mujeres se han convertido en una trama recurrente. La familia, acompañada por vecinos y organizaciones de derechos humanos, mantuvo una búsqueda desesperada que no tuvo respuesta.
La condena y el debate sobre el aborto como crimen
El caso de Érica Soriano se resolvió en 2020 con una condena a Lagostena por homicidio y aborto en contexto de violencia de género. La sentencia, que abordó un tema delicado en la Argentina, generó un debate nacional sobre la criminalización del aborto y la responsabilidad de los hombres en situaciones de violencia. La abogada especializada en derechos de las mujeres, Silvina Martínez, señaló que «el caso no solo es un ejemplo de justicia, sino también una llamada a reforzar los protocolos de protección para las víctimas». La condena marcó un hito en el sistema judicial, aunque la lucha por la justicia para Érica continúa en la memoria colectiva.
Vecinos y organizaciones siguen buscando justicia
Aunque el proceso legal se cerró, en Lanús la búsqueda de justicia no termina. Vecinos del barrio donde vivía Érica mantienen reuniones mensuales para recordar su desaparición y exigir más medidas de prevención. «No solo queremos que se castigue al responsable, sino que se hagan cambios estructurales para evitar que otras familias pasen por lo que vivimos», dijo María, madre de una adolescente que participa en las jornadas. Organizaciones como el Foro por la Vida y la Justicia, que trabajan en el conurbano, han integrado el caso de Érica en sus campañas de visibilización de la violencia de género. En las escuelas locales, estudiantes realizan lecturas de sus mensajes para concientizar sobre el tema.
El legado de una lucha que trasciende la desaparición
El caso de Érica Soriano no solo afectó a su familia, sino que se convirtió en un símbolo de la lucha contra la violencia en el conurbano. En las redes sociales, el mensaje de su madre se viralizó como una promesa de acción: «Nunca dejemos para mañana lo que podamos hacer hoy». Este lema se repite en carteles en las calles de Lanús, donde vecinos y activistas lo usan como recordatorio para no permitir que otros casos se olviden. La lucha por la justicia, en este contexto, se ha convertido en una acción colectiva que une a comunidades enteras. En 2023, un grupo de jóvenes lanzó una iniciativa para crear un mural en el lugar donde Érica fue vista por última vez, transformando un espacio en un recordatorio visual de su historia.
Un año después de la condena, el legado de Érica Soriano persiste en el conurbano. Su caso sigue siendo un referente para la lucha contra la violencia de género, y su madre continúa activa en la movilización. En Lanús, la memoria de Érica no solo se guarda en archivos judiciales, sino en el corazón de una comunidad que no quiere que su historia se repita.
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