La brecha digital de la IA se dibuja en un mapa global
Mapa global revela disparidades en adopción de la IA
Un informe de Microsoft revela que el 17,8% de la población laboral global usa IA, pero 10 países lideran su adopción, mientras otros quedan atrás. La brecha digital se agrava con el acceso desigual a la tecnología.
La adopción de la inteligencia artificial (IA) no se distribuye igualmente en el mundo, revela un informe de Microsoft. El 17,8% de la población laboral global la usa, pero 10 países lideran su adopcía, mientras otros quedan atrás. La brecha digital se agrava con el acceso desigual a la tecnología, según el análisis publicado en marzo de 2026.
El informe, que sigue la adopción de IA generativa en 100 países, utiliza datos de telemetría anónima de productos como Bing, Azure y Office. Sin embargo, el estudio reconoce que no captura el uso de plataformas como ChatGPT, Gemini o Claude, lo que genera un sesgo en los resultados. Para corregirlo, Microsoft aplica ajustes estadísticos, pero no elimina por completo la distorsión. Esta limitación deja fuera a usuarios que confían solo en herramientas alternativas, lo que distorsiona la percepción global de la adopción.
La brecha se refleja en el desarrollo económico y laboral. Países como Estados Unidos, Corea del Sur y Alemania lideran la adopción, mientras que muchos en América Latina y África quedan en zonas de baja utilización. En el caso argentino, aunque hay crecimiento, la adopción sigue siendo limitada comparada con potencias tecnológicas, lo que afecta la competitividad en sectores clave. El informe destaca que la brecha no solo es geográfica, sino también sectorial: profesiones como secretaria o periodista requieren habilidades digitales que no todas las regiones pueden ofrecer.
La adopción de IA se vincula directamente con la productividad laboral. En Estados Unidos, por ejemplo, el sector de desarrollo de software alcanzó 2,2 millones de empleos en 2025, un 8,5% más que el año anterior. Este crecimiento contrasta con regiones donde el acceso es limitado, exacerbando la desigualdad tecnológica y el desempleo en sectores tradicionales. La herramienta no reemplaza al trabajador, pero sí redefine el rol de la mano de obra, exigiendo nuevas competencias que no todos pueden adquirir.
La brecha digital de la IA no solo afecta la productividad, sino también la inclusión laboral. Según el informe, los países que adoptan la tecnología más rápido no solo incrementan su competitividad, sino que también generan nuevas oportunidades laborales, mientras otros quedan en desventaja. Esta desigualdad se refleja en el mapa global de adopción, que muestra un mundo dividido entre quienes usan la IA y quienes se quedan fuera.
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