Desafíos económicos tras dos años de gestión
Milei enfrenta desafíos económicos tras dos años de gestión
El mandatario prometió crecimiento exponencial, pero datos revelan una caída del 0,5% en mayo. La presión por reelección se intensifica ante signos de estancamiento.
Javier Milei, durante su primer año en el gobierno, prometió que la economía crecería «como pedo de buzo», una metáfora que cautivó a empresarios y sectores del establishment. Sin embargo, dos años y tres meses después, ese optimismo se desvanece frente a indicadores que muestran un crecimiento estancado. El Índice de Precios al Consumidor (Indec) reveló una caída del 0,5% en mayo, mientras que el crecimiento anual se limitó a 0,2%, un dato que no refleja la dinámica real del país.
El sector privado, clave para impulsar la actividad, enfrenta una recesión prolongada. Según un informe de Scentia, el consumo masivo cayó 2,5% en junio, acumulando siete meses de retrocesos. La canasta básica, sin embargo, sigue siendo inalcanzable para más de 10 millones de argentinos que ganan menos de 1,5 millones de pesos mensuales. La desigualdad persiste, y la falta de empleo formal profundiza la precariedad.
A pesar de los avances macroeconómicos —como la estabilidad cambiaria y la reducción de la inflación—, la actividad económica no despega. El gobierno se enfrenta a una doble crisis: la de las expectativas y la de la realidad. Los sectores más vulnerables, que hasta diciembre de 2023 no sabían cuánto costaría el kilo de pan, ahora ven cómo el desempleo y el déficit de poder adquisitivo empeoran. La confianza en el modelo se fractura, especialmente entre los votantes que se preguntan si el mandato libertario puede traducirse en mejoras tangibles.
La presión sobre el ministro de Economía, Sergio Caputo, crece. Mientras el establishment espera una «pausa» en la crisis, el sector político ya comienza a planificar la reelección. La falta de respuestas claras a la estancación económica y la persistencia de la pobreza generan un clima de inestabilidad. Para Milei, la prueba está en cómo transformar el crecimiento abstracto en un bienestar real, una tarea que parece cada vez más compleja.
Ante un semestre de caídas, el gobierno deberá encontrar soluciones para evitar que la desaceleración se convierta en un factor de descontento político. La próxima elección será un barómetro de si el enfoque neoliberal puede afrontar los desafíos estructurales del país.
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