Lisandro Martínez y Cristian Romero, los centrales que definieron el triunfo de Argentina contra Cabo Verde, repitieron el ritual de agua bendita en la previa del partido. La tradición, que ya era parte de la cultura del equipo desde la etapa del Mundial 2022, cobró nuevo protagonismo en el estadio Hard Rock, donde la Selección enfrentó a su rival en los 16avos de final. La dupla, que convirtió dos de los tres goles de la victoria, dejó claro que el símbolo religioso no solo es un gesto personal, sino una herramienta para fortalecer la mentalidad del grupo.

El ritual se inició minutos antes del encuentro, cuando Romero, conocido por su fe católica, pidió agua bendita a un utilero del estadio. La botella, que había sido preparada en el camarín, fue encontrada en el vestuario y llevada al campo por el defensor de San Lorenzo. El jugador, que se recuperó de una distensión en la rodilla, se mojó las manos y se hizo la señal de la cruz, un gesto que acompañó a Martínez en toda la acción. «Me la hice traer por los utileros. La usamos los dos con Lisandro», explicó Romero en la zona mixta, refiriéndose al ritual que se volvió un hábito en el último año.

La práctica, que también se vincula con la celebración de la Navidad, tuvo raíces en la etapa de Qatar 2022, cuando la Selección incorporó el uso del palo santo en la previa de partidos. En esa ocasión, el ritual se convirtió en un símbolo de unidad y fe para los jugadores, que lo reutilizaron ahora con la nueva fecha del Mundial. El agua bendita, en este caso, se sumó al entorno de la Albiceleste en una jornada clave: el partido contra Egipto, en el que se enfrentará a un rival que ya había superado en la fase de grupos.

El impacto de la dupla en la clasificación es innegable. Sus dos goles, junto con el del delantero, marcaron la diferencia en un partido donde la defensa argentina fue decisiva. La combinación de Martínez y Romero, que ya habían protagonizado momentos clave en la etapa pasada, se consolidó como un pilar del equipo en el Mundial 2026. Su conexión no solo se basa en el juego, sino también en una relación personal que se refleja en gestos como el de la agua bendita.

La incorporación del agua bendita en la previa del partido contra Egipto reafirma la importancia del ritual como herramienta psicológica y simbólica. La dupla de centrales, clave en el triunfo de Argentina, sigue consolidando su rol en el torneo, con la mira puesta en los octavos de final.