Hasta hace poco, obtener un máster era visto como una estrategia segura para mejorar el empleo. Sin embargo, estudios recientes indican que esto ya no se aplica. Datos de la Oficina de Estadísticas de Empleo muestran que, en Estados Unidos, jóvenes menores de 35 años con titulaciones generales enfrentan tasas de desempleo que superan el promedio nacional.

Los másters habilitantes, como los de informática o ingeniería, aún mantienen su valor. Pero los generalistas, como los de administración o filosofía, sufren una devaluación alarmante. Un análisis muestra que quienes tienen estos títulos quedan en el percentil 77 de desempleo, por debajo de quienes tienen estudios menores. La explicación es la ley de la oferta y la demanda: hay más títulos compitiendo por puestos que no estaban diseñados para cubrir.

El economista Gad Levanon destaca que, en el pasado, un máster era una señal de distinción. Hoy, con más personas con estos títulos, ya no marcan la diferencia. Además, una encuesta de Indeed revela que más del 30% de graduados considera que su formación fue una pérdida de tiempo y dinero.

La tendencia indica que, en un mercado cada vez más competitivo, los másters generalistas no son una garantía. Los estudiantes deben considerar alternativas como cursos especializados o experiencias prácticas, que ofrecen mayor valor en la actualidad.