El choque ante Bélgica fue un duelo de nervios y errores. España, liderada por Fabián Ruiz, se adelantó en el primer tiempo, pero los Diablos Rojos respondieron rápidamente. Charles De Ketelaere igualó el partido al minuto 25 y, además, rompió la invencibilidad de Unai Simón, que ahora lleva 650 minutos sin recibir goles. El panorama parecía oscuro para los españoles, pero Merino cambió la historia.

A los 87 minutos, el volante del Arsenal se plantó en el área y disparó al fondo de las redes. El tanto, que valió la victoria 2-1, no solo aseguró la plaza en las semifinales, sino que también devolvió la confianza al equipo. La redacción del gol fue impecable: Merino, tras una rápida asociación con Gavi, aprovechó el espacio que dejó un defensor y se fue al área. «No sé cómo hice para llegar», dijo después el jugador, que ya tiene tres goles en el Mundial.

Su regreso al campo fue todo un reto. En febrero, una fractura en el pie derecho lo mantuvo alejado de las canchas, y su participación en la Copa del Mundo fue cuestionada por algunos hinchas. Sin embargo, De la Fuente no dudó en meterlo en el banco. El entrenador, que lo dirigió en las selecciones Sub-19 y Sub-21, siempre confió en su instinto para definir en los momentos clave. «Merino es el tipo de jugador que aparece cuando más lo necesita», explicó en una entrevista previa al partido.

El estilo de Merino no es el de un goleador de área, sino de un volante con inteligencia para sorprender. Su capacidad de lectura del juego, su potencia en los tiros al área y su habilidad para elegir el momento justo le convierten en un referente en momentos críticos. En este Mundial, ya tiene dos tantos y un pase clave en el partido contra Polonia. Su desempeño ha sido clave para que España siga en la lucha por el título.

Con el triunfo, España enfrentará a Argentina en las semifinales. Merino, con su actitud y eficacia, se convirtió en el héroe de la noche y, posiblemente, en la clave para llevar a su país a la final del Mundial 2026.