Apple lanzó una demanda en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Norte de California, acusando a OpenAI de violar secretos comerciales al aprovechar información confidencial sobre proyectos en desarrollo. La empresa, que se mantiene al margen de la competencia en inteligencia artificial, sostiene que OpenAI, líder en IA con una división de hardware, solicitó a candidatos de Apple que compartan detalles sobre dispositivos no lanzados y que lleven componentes a sus entrevistas.

La acusación detalla que un empleado de OpenAI descargó documentos internos de un portátil de Apple, lo que permitió a la empresa de inteligencia artificial contactar con socios fabricantes de la marca. Según la demanda, OpenAI incluso pidió a uno de esos socios que demuestre la técnica de acabado de metales empleada por Apple en sus productos. La empresa tecnológica calificó el comportamiento de OpenAI como «un negocio inestable basado en la dependencia ilegal de secretos comerciales».

La disputa surge en un contexto donde Apple se mantiene distante de la inversión masiva en IA, mientras que otras firmas como Google, Microsoft y Amazon apuestan por modelos de IA y centros de datos. La demanda, que no fue respondida por OpenAI, agudiza las tensiones entre las dos corporaciones, cuyas estrategias en tecnología y mercado han divergido en los últimos años. La empresa de Cupertino ha expresado preocupación por la filtración de información, algo que, según su demanda, podría afectar su ventaja competitiva.

La controversia también abarca acusaciones previas de contenido de IA. El New York Times demandó a OpenAI y Microsoft por infracción de derechos de autor, aunque ambas compañías negaron las denuncias. Este nuevo caso, sin embargo, resalta la complejidad de proteger datos en un sector donde la innovación y la propiedad intelectual son claves. La tensión entre Apple y OpenAI se enmarca en un escenario donde las tecnologías emergentes generan conflictos por acceso a información sensible y ventajas comerciales.

La demanda refleja el creciente conflicto por secretos en tecnología, donde las empresas luchan por mantener ventajas en un mercado global en transformación. La situación resalta la necesidad de marcos legales claros para regular el uso de datos en inteligencia artificial, un sector clave para la economía del futuro.