Lionel Messi sigue siendo el referente de la Selección Argentina en el Mundial 2026, pero un peso que le nubla la mirada es el déficit de penales convertidos. A pesar de liderar la tabla de goleadores del certamen con ocho tantos, su rendimiento en situaciones críticas lo convierte en el jugador que desperdició más penales en la historia de los Mundiales, sin contar las tandas. La cifra es impactante: siete intentos fallados, incluyendo el más reciente en octavos frente a Egipto.

El error contra los egipcios, el lunes 22 de junio en Atlanta, fue una nueva prueba de los nervios que atañen al astro. El arquero Mostafa Shobeir intuyó el palo de Messi y desató una reacción de frustración en el capitán. «Me había quedado con mucha bronca por el penal, mucha angustia por volver a errar», confesó el jugador, quien admitió que la derrota fue una «bola de nieve» que apenas logró superar. A pesar del revés, la Selección se repuso y logró una remontada que quedará en la historia.

Este desafío se suma a una trayectoria marcada por penales perdidos en fases decisivas. Desde Rusia 2018, donde falló contra Islandia, hasta Qatar 2022, donde erró frente a Polonia. Solo en el Mundial de Qatar logró convertir dos penales (contra Arabia Saudita y Francia), pero en la fase de grupos no alcanzó el nivel requerido. Ahora, con la presión de un Mundial donde cada acción cuenta, Messi debe encontrar la calma para superar una estadística que le cuesta.

La situación lo convierte en el blanco de la expectativa. Con 50% de efectividad en penales en Mundiales (cuatro convertidos de ocho intentos), su capacidad de convertir en momentos clave será decisiva. La Selección Argentina, con su campeón en los banquillos, mira hacia el futuro con la certeza de que Messi, aunque con errores, sigue siendo el alma de este torneo.

El peso de los penales fallados no lo detiene, pero sí lo marca. En un Mundial donde cada detalle cuenta, la prueba de Messi será clave para llevar a la Selección a lo más alto.