La decisión de remover a Manuel Adorni, el contador y jefe de Gabinete del gobierno de Javier Milei, se convirtió en un alivio para el entorno político del Presidente. La salida del funcionario, quien fue acusado de manejar el «poder real» del Estado, dejó sin argumentos la especulación sobre un eventual protagonismo de la esposa del mandatario, Karina Milei, o de Milei mismo. La interna oficial, que había generado tensiones, se resolvió sin incidentes, al punto de que la reunión de la «mesa política» de esta semana no fue grabada con instantáneas, según fuentes cercanas.

El cónclave, encabezado por la presidenta Karina Milei y el nuevo jefe de Gabinete, Diego César Santilli, se caracterizó por un trato cordial entre los ministros y el asesor presidencial Santiago Caputo. «¿Para qué otra foto si es igual a la de la semana anterior?», comentó un participante al referirse a la ausencia de imágenes que documentaran el encuentro. La normalización de la relación entre Santilli y los miembros del gabinete refleja una consolidación de la estructura, aunque no todos están satisfechos con el rumbo.

Entre las críticas, se destacan las reacciones al desempeño del vocero presidencial, Adrián Ravier, cuyas declaraciones son consideradas insuficientes para responder a las preguntas de los medios. «Atiende a los periodistas, cumple religiosamente con las conferencias», reclamó un funcionario, indicando que su falta de preparación generó aburrimiento en las audiencias. Además, las fotos de figuras como Santiago Viola, viceministro de Justicia, o Juan Nápoli, presidente del Banco de Valores, en espacios privados con empresarios y figuras del fútbol, no pasaron desapercibidas.

La presencia de Viola y Nápoli en imágenes públicas, junto a personajes del mundo inmobiliario y del espectáculo, generó comentarios en el gabinete. Algunos cuestionaron su «imagen de estrella de cine», mientras que otros se mostraron más pragmáticos, como el periodista Cristian Ritondo, quien llamó a la situación «sana». Sin embargo, la cuestión de fondo sigue siendo la comunicación institucional: ¿cuál será el rol de Santilli en la gestión de las relaciones públicas, especialmente tras la salida de Adorni?

La consolidación del gabinete de Milei se mide en parte por su capacidad de manejar la imagen, un aspecto donde aún persisten desafíos. Mientras el nuevo vocero enfrenta críticas por su desempeño, la presencia de figuras en redes sociales continúa generando debate, lo que refleja la complejidad de equilibrar la comunicación oficial con la percepción pública en un contexto político en constante evolución.