La exministra conservadora y activista de Reform UK, Ann Widdecombe, fue encontrada muerta en su vivienda de Haytor, Devon, el jueves a las 11:40. La policía sospecha que fue atacada con un objeto contundente el miércoles alrededor de las 12:30, horas antes de que se descubriera su cuerpo. Las lesiones graves en la cabeza y la circunstancia del fallecimiento han motivado que la División de Lucha Antiterrorista del Sureste (CTP) asuma la investigación, tras recibir «nueva información y pruebas» que señalan un acto deliberado.

Widdecombe, de 78 años, era una figura icónica de la política británica, conocida por su excentricidad y rol en la defensa del Brexit. Retirada de la política activa, vivía sola en un bungaló con piscina en un lugar aislado, un espacio que recientemente mostró en un programa televisivo. Su popularidad entre los británicos se debía a su carisma y estilo desenfrenado, especialmente en programas donde bailaba con destreza. La noticia de su muerte, sin embargo, ha generado un silencio incómodo en un país donde el discurso ultraderechista ha ganado fuerza.

Tras su retiro, Widdecombe se convirtió en una referente de Reform UK, partido liderado por Nigel Farage. Fue portavoz de inmigración y justicia del partido desde 2023, ocupando un rol clave en sus discursos críticos. Su muerte, ocurrida días antes de una aparición programada en un canal de televisión, ha ampliado las sospechas sobre un posible ataque motivado por su postura política. La policía confirmó que la última comunicación recibida fue a las 12:15 del miércoles, hora en la que se desató la alerta.

El lugar de su muerte, en un entorno rural de Devon, ha sido destacado por su aislamiento, lo que ha generado especulaciones sobre la accesibilidad del lugar para un ataque. Vecinos y familiares, al enterarse, contactaron a un vecino que encontró el cuerpo, poniendo en marcha la investigación. La comunidad política británica, en tanto, ha reaccionado con conmoción, recordando su labor como diputada conservadora entre 1987 y 2010, donde ocupó cargos ministeriales en el gobierno de John Major.

El caso de Widdecombe no solo aborda cuestiones de seguridad nacional, sino también el impacto de figuras políticas en el escenario ultraderechista. La investigación continúa, pero su muerte deja un vacío en un sector que, en los últimos años, ha visto crecer su influencia. La comunidad británica, por su parte, sigue en silencio, preguntándose si el ataque fue motivado por sus opiniones o simplemente por un crimen común.