La tragedia se produjo el jueves pasado en Villa Dorrego, donde un sicario y un vendedor de drogas se enfrentaron en plena calle. La camioneta blanca que los transportaba fue vista minutos antes del disparo. El hombre apodado «Neko» caminaba por la vereda, según testigos.

Un intercambio de balas terminó con la muerte de Candela Urquiza, quien caminaba junto a su abuela, Blanca. La bala que la abatió impactó en la cabeza, mientras que su abuela recibió un disparo en la espalda. Las cámaras de seguridad captaron el momento en que ambos quedaron atrapados en la balacera.

El Hospital Simplemente Evita recibió a las víctimas con emergencia. La menor llegó sin signos vitales; la abuela fue intervenida quirúrgicamente y permanece en observación. La comisaría 4° inició una investigación que incluyó la localización de la camioneta abandonada.

La comunidad de Villa Dorrego no tardó en reaccionar. El incendio de la vivienda del vendedor de drogas fue denunciado horas después del hecho. Vecinos acusaron la impunidad de las bandas que operan en el barrio. La fiscalía activó una operación con más de 15 allanamientos para detener a los involucrados.

La violencia no solo afectó a las familias directas, sino también a la infraestructura local. El incendio destruyó parte de la vivienda del acusado, lo que generó debates sobre la necesidad de medidas más contundentes. En las calles, los vecinos se preguntan cómo evitar que tragedias como esta se repitan.

La violencia continúa marcando el día a día en Villa Dorrego. Mientras las autoridades buscan a los responsables, la comunidad exige mayor control. La muerte de Candela Urquiza deja una huella que no se borrará pronto.