Ramiro Agulla, uno de los publicistas argentinos más destacados, falleció este jueves a los 62 años. Su trayectoria profesional, marcada por la innovación y la creatividad, lo convirtió en una figura clave en la historia de la publicidad del país. En compañía de Carlos Bacetti, fundó la agencia Agulla&Bacetti, un espacio que se convirtió en una referente internacional en la década de los 90. Entre sus obras más emblemáticas se destacan campañas como «La llama que llama», de Telecom, y «En tu cabeza hay un gol», de Quilmes, que marcaron un antes y un después en el mercado publicitario.

La agencia, nacida en 1989 tras un breve paso por Verdino, se consolidó como una usina creativa capaz de convertir conceptos simples en fenómenos culturales. «La llama que llama», lanzada en 1999, se convirtió en un hito. La campaña, que promocionaba las llamadas internacionales, se extendió durante tres años con 28 episodios, generando un impacto tan fuerte que su equipo aprovechó la fama para lanzar muñecos de la familia de llamas y videocasettes con los sketches. Esta estrategia no solo amplió su alcance, sino que también consolidó su reputación como una agencia capaz de transformar la publicidad en un producto de masas.

Bacetti, compañero de viaje desde sus inicios en Young & Rubicam, expresó su duelo en redes sociales con un mensaje que reflejó la profundidad de su amistad. «Solo cambia la ubicación del logo. Los amigos no desaparecen, solo mueren. Siempre vivo para mí», escribió en X, recordando a su colaborador. La frase, que combina humor y nostalgia, recuerda la forma en que Agulla y Bacetti solían trabajar: con una mezcla de creatividad y una capacidad para conectar con el público a través de lo cotidiano.

Nacido en 1964 en Río Gallegos, Agulla se trasladó a Buenos Aires a joven edad. Allí estudió en el Colegio Champagnat y se formó en la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad, una institución que marcó su carrera. Su estilo, caracterizado por la sencillez y la ironía, lo convirtió en un referente para nuevas generaciones de publicistas. En los últimos años, su agencia volvió a destacarse con campañas como la de Flow para el Mundial 2026, demostrando que su legado sigue vigente incluso después de su fallecimiento.

El fallecimiento de Agulla deja un vacío en el mundo de la publicidad argentina, pero su obra sigue siendo un referente para los que buscan innovar en el sector. Su habilidad para convertir conceptos simples en fenómenos culturales garantiza que su legado perdure en el imaginario colectivo.