La propuesta de colectoras polariza a la política argentina. La oposición acusa al gobierno de diseñar un sistema electoral que limita su participación.
Oposición denuncia «trampas» en propuesta de colectoras para reforma electoral
El gobierno busca reemplazar las Primarias Abiertas con un sistema de colectoras, medida que la oposición acusa de favorecer al oficialismo. Sectores peronistas y aliados de Milei critican la iniciativa como una estrategia para fragmentar a la oposición y asegurar la reelección del presidente.
La reforma electoral propuesta por el gobierno busca reemplazar las Primarias Abiertas con un sistema de colectoras, una medida que ha generado fuerte rechazo en sectores de la oposición. Los críticos sostienen que el cambio busca consolidar el control del oficialismo y reducir la capacidad de incidencia de fuerzas contrarias en el proceso electoral. El gobierno defiende que las colectoras evitarían la fragmentación de votos y facilitarían la elección de candidatos más representativos.
Los sectores peronistas, como Sebastián Galmarini, destacan que técnicamente no es viable implementar colectoras mientras persista la Boleta Única Papel y las elecciones desdobladas. «El tener que marcar el tilde rompe el arrastre», explicó Galmarini, refiriéndose a la dificultad de unificar el voto en un solo acto. Esta postura refleja la preocupación de que el sistema actual no permita una participación efectiva de la oposición, lo que podría debilitar su capacidad para competir en elecciones nacionales.
La Coalición Cívica y Unión por la Patria también rechazan la iniciativa, señalando que el objetivo del gobierno es «eliminar las PASO para dividir al peronismo y facilitar la reelección de Milei», según afirmó Victoria Tolosa Paz. Agustín Rossi, por su parte, calificó las colectoras como «una estrategia para consolidar el control del oficialismo».
La reforma electoral pone de relieve la disputa por definir las reglas del juego político. Si se aprueba, podría debilitar la participación de la oposición y profundizar la fragmentación del sistema electoral argentino. La tensión entre gobierno y oposición sigue siendo clave en el escenario electoral, con implicancias en la legitimidad del proceso democrático y la capacidad de representación de las fuerzas políticas.
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