El fenómeno no se limita a los partidos de fútbol. En Perú, la fama de Erling Braut Haaland —el delantero del Manchester City que se convirtió en símbolo del Mundial 2026— deja una marca que trasciende las canchas. Según el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), hay más de 500 personas que llevan el nombre del jugador, una cifra que incluye apellidos y nombres completos. El dato refleja cómo la popularidad del noruego, especialmente en las redes sociales, ha influido en las decisiones de padres y madres al bautizar a sus hijos.

La tendencia se intensificó tras la participación de Noruega en el Mundial, aunque la selección nórdica no llegó lejos (se eliminó en octavos de final tras una derrota contra Inglaterra). Sin embargo, Haaland se convirtió en figura icónica gracias a su físico imponente —casi dos metros de altura, pelo rubio y cara de vikingo— y sus hazañas en el campo. Videos suyos, algunos manipulados con inteligencia artificial, se viralizaron durante semanas, generando una especie de culto digital. «Es un fenómeno que trasciende el fútbol», dice un funcionario del Reniec, que no revela cuándo se inició la ola de nombres.

El impacto se ve en los registros civiles. El Reniec menciona que 560 personas tienen «Haaland» en su nombre, aunque la mayoría lo usan como apellido. Solo 91 tienen el nombre completo, y 4 recibieron el mismo título exacto que el jugador. La curiosidad radica en que estos datos son actuales, lo que sugiere que el fenómeno es reciente. «El Mundial fue la detonante», especulan muchos, pero no hay cifras precisas sobre cuántos bebés se llamaron así en los últimos meses.

Este fenómeno no es único. En otros países, nombres de estrellas del fútbol, como Messi o Maradona, también han aparecido en registros civiles. Sin embargo, el caso de Haaland destaca por su rápido crecimiento y la viralización de su imagen, que se combinó con su presencia en eventos globales como el Mundial. En Perú, donde el fútbol es parte de la identidad cultural, el nombre se convierte en un símbolo de admiración y esperanza para las nuevas generaciones.

El fenómeno refleja cómo la cultura pop y el deporte pueden influir en decisiones cotidianas, como el nombre de un bebé. Aunque los datos son recientes, la tendencia de usar nombres de estrellas del fútbol ya se había visto en otros países, pero el caso de Haaland muestra una aceleración en la adopción de un nombre que, más allá del deporte, se transformó en un hito social.